A vaquiña

RUBÉN VENTUREIRA

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

01 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

DURANTE 16 años, uno ha escuchado en María Pita decenas de veces que la Xunta discriminaba a A Coruña. Cuando era concejal de Educación de Paco Vázquez, José Luis Méndez Romeu, futuro hombre fuerte del Gobierno de PT, se quejaba de que su departamento tenía que pagar las obras en los centros educativos porque la Xunta, que es la que tiene las competencias, no realizaba esas reparaciones, y los coruñeses, si veían que un aula se caía a trozos, le echaban la culpa a la administración más cercana. El mismo discurso han mantenido otros concejales de distintas áreas, tanto actuales como anteriores. Desde el Ayuntamiento, el balance que se hacía de la inversión de la Xunta de Fraga era, más o menos, éste: «Pagaron el Coliseo, unos polideportivos, un pellizco del nuevo palacio de congresos, la canalización del río Monelos y poco más». Las mismas quejas escuchadas en A Coruña han sonado en Vigo. Según esta interpretación, las dos grandes ciudades han sido solidarias con el resto de Galicia durante una era, el fraguismo, en la que llovieron miles de millones sobre Santiago o Lalín. Ahora hay un gobierno «amigo» en San Caetano. Que se note. Porque amiguiños, sí, pero a vaquiña polo que vale. Tercera ronda, xa. Para empezar. ruben.ventureira@lavoz.es