El coruñesismo

ÁNGEL PADÍN

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

22 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

PARA MÍ resulta un hecho cierto que el adjetivo coruñés (perteneciente a La Coruña o su provincia) no vende. Lo digo con todo el pesar. Recientemente una importante entidad con sede en la urbe tuvo que cambiar el gentilicio porque le sucedía lo dicho: no vendía. ¿Qué ha pasado para haber llegado a esta situación? Decía Rubén Ventureira (por cierto: bien por ese O Neno 10 ) en reciente comentario que existía el coruñesismo (orgullo de ser de aquí) pero no el santiaguismo, ni el viguismo, ni el ferrolanismo... No estoy de acuerdo. Lo que ha pasado es que en esta bella, armoniosa, acogedora y liberal ciudad, desde hace algún tiempo, nos ha alcanzado la prepotencia. ¿Y saben por qué? Porque a diferencia de los otros ismos, que miran «de reollo», nos hemos puesto a la tarea de presumir sin tapujos ni dobleces. Y eso no gusta por ahí adelante. A algunos duele que coruñesistas hayan sido Cornide, Murguía, Pardo Bazán, Madariaga, Ramón de la Sagra, Marcial del Adalid, Andrés Gaos, Luis Seoane, María Pita o Francisco Vázquez. No tenemos que avergonzarnos de ello, por supuesto, al contrario, sentirnos orgullosos. Pero, eso sí, no pasárselo por la cara todos los días a los hermanos gallegos. Usemos, si así os parece, un poco más la retranca.