HERCULÍNEAS | O |

16 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

NUNCA HE estado allí, pero las estadísticas dicen que Seattle, en el estado de Washington, en la costa del Pacífico de los Estados Unidos, es la ciudad más lluviosa del mundo. Todas las películas allí ambientadas tienen por inseparable compañera de viaje al agua del cielo. Recuerdo, por ejemplo, a Morgan Freeman y Brad Pitt bajo un manto de mangueras en Seven . Y al inolvidable agente Cooper, de Twin Peaks , buscando al asesino de su Laura Palmer con un paraguas y el chubasquero con las letras del FBI en la espalda. Ellos han sabido vender la lluvia como su gran atractivo. Dicen que les da calidad de vida y que, por ese clima, se ha producido un fenómeno musical como el grunge o salen escritores a porrillo. Por cierto, Seattle tiene también su pirulí, una torre de telecomunicaciones que se hizo famosa por una serie de dibujos animados. A lo mejor, es la hora de que alguno de esos gurús que cobran una pasta por venir a decirnos que tenemos que vivir del turismo, sea un poco más ocurrente y encuentre la manera de vender la lluvia como un icono del Occidente español. Pero, mientras, no nos queda más remedio que rezar para que llegue pronto el 41 de mayo. francisco.espineira@lavoz.es