«Así no voy a llegar a los toros»

Rubén Ventureira A CORUÑA

A CORUÑA

JOSÉ C. PÉREZ

En directo | Largas demoras en el aeropuerto Pasajeros de dos vuelos de Spanair sufieron esperas de hasta cinco horas y media. Muchos presentaron reclamaciones. Parte de ellos fueron invitados a comer por la compañía

14 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Hubo lío en Alvedro. Y esta vez no lo causó Iberia, como es habitual, sino su competidora, Spanair. Cinco horas y media después de lo previsto despegaron los que, en teoría, iban a salir hacia Madrid a las 07.30 horas. Menos retraso, cuatro horas y cuarto, sufrió parte del pasaje del vuelo a Barajas cuya partida estaba fijada para las 11.30 horas, enlace que finalmente se canceló. Dos incidentes originaron el desajuste y dispararon la indignación de los usuarios: la avería de un avión y la demora en la llegada de otro aparato. Todo empezó a torcerse a las 22.40 horas del viernes, tras el aterrizaje del avión de Spanair que durmió en Alvedro. En realidad, no pegó ni ojo: en la rutinaria revisión se detectó una avería. La cosa se complicó, y de hecho ese aparato no estuvo reparado hasta las seis de la tarde de ayer. La compañía mallorquina se quedó sin avión con el que transportar a los que tenían billete para las 07.30 horas. Y decidió recolocarlos en el aparato que partía a las 11.30 horas, para perjuicio de los que habían pagado por volar a esa hora, pues sólo a parte de ellos (los que tenían que tomar enlaces en la capital y los poseedores de un billete de la clase business ) se les dio plaza en el que fue el primer vuelo del día de Spanair a Madrid. La cosa aún se complicó más, pues el avión llegó con notable retraso a Alvedro, con lo que el despegue se demoró hasta la una de la tarde. La indignación de los que aguardaron cinco horas y media fue enorme, y también la de los usuarios con billete para las 11.30 horas que se quedaron en tierra. Éstos tuvieron que sacar dos tarjetas de embarque, lo que equivalió a padecer dos largas colas, porque, para colmo de males, el sistema informático de Spanair tuvo problemas de funcionamiento. Finalmente, se les realojó en el siguiente vuelo que, en principio, iba a salir a las 15.30 horas. Para redondear el desaguisado, éste partió con un quince minutos de retraso. El trayecto lo realizaron en un avión de 156 plazas, más grande de lo normal, pues así pudieron viajar tanto los que ya tenían billete para las 15.30 horas como los lo habían comprado para el enlace que fue cancelado, el de las 11.30. Muchos pasajeros presentaron reclamaciones ante Spanair. «Oiga, que así, a este paso, no voy a llegar a los toros», se quejó a una empleada de la compañía balear un hombre que se identificó como «el señor Martín». Y eso que en Las Ventas los festejos no comienzan a la hora taurina por excelencia, las cinco de la tarde, sino a las siete. No sabemos si al final llegó a tiempo para ver el paseíllo, pero sí que su vuelo tocó suelo madrileño a las 16.54 horas, cuando este aficionado a la tauromaquia contaba con estar en Madrid a las 12.40. «Mi hijo, harto de esperar, se ha ido en coche para allá», añadió el señor Martín. Con más motivo se quejó su compañera de vuelo Esther Cuerda: «Yo tenía un entierro a las cuatro, pero ya no llego». Spanair, algo es algo, le pagó la comida a los afectados en el restaurante de Alvedro.