Personajes coruñeses | Alberto Juffé Stein Juffé realizó en Argentina, Madrid y el hospital Juan Canalejo cientos de intervenciones cardíacas, y participa en la formación de los futuros profesionales
28 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Un médico me dijo un día: «Juffé es a la cirugía cardíaca lo que Di Stéfano fue al fútbol en España». Tiene, a buen seguro, tentadoras ofertas para emigrar a centros médicos de prestigio mundial, pero él continúa en el Juan Canalejo haciendo cada día en el quirófano, junto a un magnífico equipo, exhibiciones de su saber. Nacido en Buenos Aires hace 60 años, se licenció en Medicina y Cirugía, ejerciendo la docencia como ayudante de clases prácticas, al mismo tiempo que tenía la residencia en cirugía general. En 1972 se vino para España, trabajando en dos etapas en la Clínica de Puerta de Hierro, lo que alternó con estancias en Estados Unidos y un retorno a su país natal, donde, en 1987, inauguró el programa de trasplantes de corazón en el Hospital General de Buenos Aires. Medio año después de su segunda estancia en Puerta de Hierro, Francisco Cerviño y Jesús Caramés le hicieron una oferta para hacerse cargo de la cirugía cardíaca del Juan Canalejo y organizar el programa de trasplantes, lo cual aceptó. Es significativo que los tres primeros trasplantes que hizo Juffé, tanto en Puerta de Hierro como en Argentina y A Coruña, que eran además los primeros que se efectuaban en los respectivos lugares, resultaron un éxito. El del Juan Canalejo tuvo lugar el 5 de abril de 1991, siendo el paciente Antonio Pena Rubinos, un empleado de banca, que recibió el órgano de un joven de 22 años, fallecido en un hospital de Valladolid. En la operación participaron 30 personas y el corazón se puso a latir enseguida. Para Juffé y su equipo, cada trasplante es un pequeño milagro y ya han realizado cientos. Una persona muere, se le coge el corazón, se le mete en una nevera de cámping mantenida a 4 grados y se traslada en avión a cientos de kilómetros de distancia; una vez en su destino se le abre el pecho a una persona viva, se le quita el corazón, se le pone el del muerto y enseguida vuelve a latir. Juffé ha tutelado los avances que se van experimentando en la cirugía cardíaca. Por ejemplo, sin extracorpórea, sólo se paraliza la parte del corazón que se desea operar, lo que resulta menos invasivo y propicia la operación de gente cada vez con mayor edad. De la misma manera que con Di Stéfano se formaron otras figuras, como Gento, Marquitos, Rial, Amancio, etcétera, con Juffé ocurre lo mismo y el Juan Canalejo tiene asegurados cirujanos cardiacos para varias décadas, de lo cual tiene que enorgullecerse la medicina gallega y agradecerlo los miles de pacientes que cada año entran en sus quirófanos. De Juffé y su equipo puede decirse lo mismo que Churchill dijo de los pilotos de la RAF en la batalla de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial: «Nunca tantos debieron tanto a tan pocos».