Barbarie en el parque de Marte

| RODRIGO PORTO |

A CORUÑA

PLAZA PÚBLICA

08 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LA BARBARIE se ha cebado con el parque de Marte, ese reducto de verdor, esa fronda maravillosa que daba cobijo a la vida y procuraba reposo a todos. El parque es patrimonio de toda la ciudad y de valor incalculable por su antigüedad, su singularidad, su belleza y por ser una arboleda única en el pétreo corazon de la ciudad del hormigón. Sólo cabe bendecir a quienes tuvieron la noble idea de crearlo. La majestuosidad de sus árboles, de magnífica sombra en verano y admirable desnudez en invierno, les rinde justo tributo. Estos árboles han resistido mil tempestades, y mientras por toda la ciudad caían grúas, vallas, cornisas, cristales, tejados, muros, antenas y carteles, provocando dolor (y muerte en algunos casos), ellos han permanecido firmes, inhiestos, sin que se conozca que hayan provocado jamás daño alguno. Ahí han estado; infatigables nos han regalado generosamente su protección, su belleza, un aire purificado y un verdor tonificante. Las motosierras municipales están destruyendo este amable parque. Bajo el pretexto de remodelación, con la falacia de que algunos árboles son viejos, de que pueden suponer peligro de que están enfermos, han talado ya un buen número de ellos y con endemoniada saña quieren talar y podar muchos más. Sin embargo, la enfermedad no está en los árboles, todos mostraban su notable vigor en el esplendor de sus hojas y en sus poderosas ramas; todos han superado con sobresaliente los rigores y vendavales del invierno, del último, y de docenas de ellos. Su exultante salud hace añicos las mentiras y simulaciones oficiales. La tala es una monstruosidad, un acto contra las ideas civilizadas, contra el interés público y, desde luego, una destrucción imperdonable del por sí escasísimo patrimonio natural y urbanístico de esta ciudad. No. La enfermedad no está en los árboles, la enfermedad está en otro sitio. Añadiendo a la destrucción el escarnio el gobierno municipal anuncia esta tala aberrante con un cartel que dice «Ajardinamiento» del parque de Marte. ¡Qué tendrá que ver el ajardinamiento con las talas y podas, con la destrucción brutal!. Las sierras municipales han hablado; tiemblan los corazones ante tal atrocidad.