La vuelta de Luis Seoane

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

Historias de A Coruña | El regreso del artista El pintor y su esposa, Maruxa Fernández, pasaron el verano de 1963 en O Castro de Samoedo, en compañía de la familia de su fraternal amigo Isaac Díaz Pardo

02 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«Luis Seoane está aquí», anunciaba La Voz en agosto de 1963, a lo que añadía: «Le conocen en Buenos Aires, en París, en Zurich, en Roma y hasta en el Japón; donde menos le conocen es en A Coruña, en tierra de los suyos». Se apuntaba en un párrafo posterior: «Durante diez horas diarias, en un estudio de O Castro de Samoedo, abierto al dulce paisaje mariñán, Seoane dibuja y pinta». Aunque ya había estado en España en 1960, fue en el verano de 1963 cuando Luis y su esposa Maruxa pasaron los meses de julio, agosto y septiembre con su fraternal amigo Isaac Díaz Pardo, su mujer, Mimina, y sus tres hijos, Camilo, Rosendo y Xosé. Venían los Seoane de Ginebra, tras una breve estancia en Madrid, donde se alojaron en el piso que tiene Isaac en la calle Ponzano, cerca de Ríos Rosas. Epistolario En el epistolario Díaz Pardo-Seoane, que preparó María América Díaz y publicó Ediciós do Castro en 2004 (colección Documentos ), hay una carta del pintor a Isaac, fechada en mayo de ese año 63, donde se refiere a la convulsión que había causado en la Europa Occidental el fusilamiento por Franco del dirigente comunista Julián Grimau, al que el consejo de guerra había acusado de «rebelión militar permanente». Precisamente como reacción a este hecho, Luis pintó el óleo El caído. Homenaje a Grimau , que se encuentra hoy en el Museo Carlos Maside. Coincidiendo con la estancia de Seoane en O Castro, La Voz le dedicó íntegra su página Artes y Letras , que, con carácter regular, salía los jueves. Fue el 12 de septiembre y se iniciaba con la salutación El pintor y la tierra , de Alberto Míguez, que era el coordinador de las páginas culturales. Recordaba al final unas estrofas del poema que a Seoane le había dedicado Rafael Alberti, aunque no se citaba el nombre (pues no estaba bien visto por el franquismo, dada su militancia comunista): «Un color finisterre golpeado/ Ojo que sueña el mar, color mojado./ Un pincel que se hiere, que hasta rompe a llorar y hasta se muere». Entrevista Otros artículos eran Luis Seoane y A Coruña , de Miguel González Garcés, otro buen amigo del pintor; Los determinantes en la obra de Luis Seoane , de Isaac Díaz Pardo; Seoane , un poema de José Luis Pérez Fuentes, y una pequeña entrevista hecha por Migues. A la pregunta de si el arte gallego había sido, en el siglo XX, fiel a su tiempo y a su pueblo, respondía Seoane: «Así es. Puedo citar el ejemplo de dos grandes artistas fallecidos: Castelao y Maside, en cuanto se refiere a la temática e independientemente de los valores de su obra. Pero creo que el artista es siempre fiel a un tiempo. Está en su tiempo y es pueblo».