La lluvia vino acompañada por fuertes rachas ventosas. Una de ellas causó el derribo del techo de un palco instalado en la plaza de María Pita con motivo de los festejos de Semana Santa. En la costa, el susto se lo llevaron los tripulantes de un yate inglés, que se vieron en apuros a la altura del cabo Prior y solicitaron ayuda a la torre de control. Una embarcación de Salvamento Marítimo salió en su ayuda, pero al final la embarcación pudo regresar por sus propios medios. En Cambre y en Sada, los agentes de la Policía Local recibieron llamadas de vecinos que alertaron sobre intensas rachas de viento. Además, el Ayuntamiento coruñés realizó una vigilancia de las dunas de la playa de Riazor. «La Semana Santa es período de mareas vivas», explica un portavoz municipal. Las montañas de arena serán reforzadas si es necesario.