HERCULÍNEAS | O |
21 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.SI VIAJAR cura muchos males, a alguno puede darle un ataque cuando ve los carteles anunciadores de la gasolina. Cruzar España de punta a punta -y ahora que somos hermanos de los gaditanos siempre hay otra excusa más- pone al descubierto alguno de los falsos mitos que rodean el mundo del petróleo. A mí, lo que más me molesta es ver cómo el precio de la gasolina es mucho más barata en cualquier otra provincia de España -en algunos casos, hasta cinco céntimos- que en la coruñesa. Y luego hay que oír, encima, que es que tener la refinería al lado de casa tiene sus ventajas. Yo no las discuto desde el punto de vista laboral. Tengo algunos conocidos y amigos que trabajan allí y les va bien. Pero mi bolsillo sólo sabe que cada vez le cuesta más llenar el depósito y que cada vez es más densa la humareda negra que sale de Meicende. Por no hablar de las manchas amarillas que de vez en cuando azotan la costa de la comarca coruñesa y que, presuntamente, podrían ser de azufre. Por eso, rezo cada día para que llegue el momento de que el Ayuntamiento gestione su propia gasolina. A ver si se bajan los precios de verdad. Tal vez sea de las pocas cosas en las que Alvedro dé ejemplo. francisco.espiñeira@lavoz.es