Los dinosaurios ya dominan O Parrote. Las más de 60 piezas que componen la exposición Gobissauros se esconden bajo grandes carpas a la espera de la inauguración de mañana. Los fósiles desenterrados en el desierto de Gobi (Mongolia) forman esqueletos que asombrarán a los visitantes hasta el próximo 5 de junio. Impresionante, por su tamaño, es el del Sauropodo Brachiosaurus, con sus más de 23 metros de alto. La exposición incluye también «las garras más grandes de dinosaurio que se conservan en el mundo», según Rinchen Barsbold, director de la Academia Mongola de la Ciencia, quien lleva cuarenta años trabajando en el desierto de Gobi. Entre seis y siete metros miden las garras (las uñas, entre 40 y 50 centímetros) del Deinonicus y del Therizinosaurus que se mostrarán en O Parrote. Los «amigos» de Spielberg El temible Tarbosaurus, primo hermano asiático del Tyranosaurus Rex, será otra de las piezas estelares. De hecho, sólo los especialistas en la materia lo diferenciarán de su pariente norteamericano, que alcanzó el estrellato en el séptimo arte de la mano de Steven Spielberg en Parque jurásico (1993). En la segunda parte, El mundo perdido (1997), el malo de la película pasaba a ser el Velociraptor. Un cráneo de esta especie se expondrá en Gobissauros. De lo enorme, a lo chico. Entre los restos de mayor valor paleontológico figuran el esqueleto más pequeño de Hadrasaurus, de 16 centímetros, el único embrión de Oviraptor que se conserva y un bebé de Protoceratops. Además de fósiles, habrá réplicas de otras especies de dinosaurios y modelos robotizados.