Garcés, dotado para el humor

Rubén Ventureira A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | Un edil con chispa El concejal socialista, que logró eco televisivo con el elogio del cuerpo 10 de los bomberos, anima los actos en los que participa con intervenciones divertidas y despistes

04 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Que en una rueda de prensa sobre dinosaurios se exalte la birra Estrella Galicia sólo se entiende si por allí anda el simpático concejal Carlos González-Garcés, que se ha convertido en el gran animador de las convocatorias para periodistas, habitualmente menos animadas que un Getafe-Dépor. Aprovechando que el río Monelos pasa por A Coruña, el pasado martes elogió la bebida fabricada por los hermanos Rivera. Mostró su satisfacción porque una empresa herculina como Estrella Galicia subvencione la exposición Gobissauros , y fue más allá: «Soy bebedor diario... Moderado, eh, moderado, pero diario, de Estrella Galicia». Ya en su primera intervención había provocado las risas de los asistentes en su faceta de hombre del tiempo: «Con este frío, uno entiende por qué se extinguieron los dinosaurios». La verdad es que ninguna teoría científica atribuye el fin del T-Rex y demás familia al frío, aunque sí hay una que lo achaca al calor, pero el chiste lo rieron hasta los especialistas que comparecieron junto al concejal de Cultura. El coche, una grosería Cuando era responsable de Seguridad Ciudadana, estuvo sembrado en la presentación del Día sin coches , el 16 septiembre del 2003. Criticó a los que fardan de automóvil. «Mucha gente es feliz porque tiene un coche», lamentó. Garcés dijo que había que presumir de lo contrario: «De lo que hay que fardar es de viajar en transporte público». Y se atrevió a lanzar un pronóstico: «En el futuro, la utilización inadecuada del coche será considerada una grosería». El 4 de marzo del pasado año llegó su consagración mediática. «Los bomberos están muy bien dotados», dijo de forma inocente. Tras reparar en el doble sentido de la frase, le entró un ataque de risa que mereció eco televisivo en programas como Crónicas marcianas o Pecado original . El corte aún hoy se puede escuchar en páginas web de temática humorística. Recado a Vigo Desde aquel éxito, Garcés se ha soltado incluso más. Asombroso fue su discurso en la inauguración de la exposición de Cristóbal Toral en el Kiosco Alfonso, ya como concejal de Cultura. Los cuadros que reproducen maletas son una constante en la obra del malagueño. Tenía una referencia fácil: recordar que miles de emigrantes, con sus correspondientes maletas, zarparon hacia América en un muelle cercano al recinto. Pero no. Garcés bromeó sobre el hecho de que la muestra hubiese visitado Vigo antes que A Coruña. «No importa. Hasta hace poco, la única rivalidad que teníamos con Vigo era deportiva, ahora ni eso, je, je». «No tengo nada en contra de Vigo», se extendió «y de hecho tengo familia allí». «Allá ellos», espetó ufano. Entre copas A veces, Garcés se despista. Como en su discurso en la presentación de una guía de vinos y orujos gallegos, el pasado diciembre. Lamentó que los jóvenes bebiesen y propuso cortar el consumo de alcohol. Ante la sorpresa de los asistentes, rectificó y abogó por la moderación. Hay quien dice que se le escapó algo así como que tampoco era malo beber «una o dos botellas», para luego matizar que quería decir que «uno o dos vasos diarios». También sufrió un lapsus el pasado 15 de enero en la rueda de prensa de presentación de la obra teatral Rosalía de Castro, sobre la sombra que siempre me asombra . Anunció que habría funciones el 16 y el 17, y fueron los actores los que le precisaron que sólo iban a actuar el 16. «Pues fíjate que yo pedí entradas para el 16 porque el 17 no podía ir», explicó divertido. Pique con Bugallo A Carlos González-Garcés la popularidad le llegó con la dotación de los bomberos, pero los periodistas ya lo habían descubierto antes. En 1996, cuando era concejal de Interior (quizá el área menos mediática del Ayuntamiento), se ganó titulares en primera página en una rueda de prensa en la que acusó a Santiago de querer robar población a A Coruña para superar los 100.000 habitantes y así cobrar 500 millones más de las arcas del Estado. El Concello rival estaba haciendo una campaña de captación de estudiantes que Garcés consideró que «rayaba la ilegalidad». Como político que es, la frase «Santiago nos quiere robar habitantes» no la dijo expresamente en su intervención, en la que ni nombró a Compostela, pero sí la soltó a micrófono cerrado. El entonces portavoz del Ayuntamiento santiagués y hoy alcalde, Sánchez Bugallo, le contestó en tono airado, y eso que son compañeros de partido: «Habitualmente, fala do que non sabe». Dos años después, y en su calidad de portavoz del grupo socialista en la Diputación, replicó al entonces presidente, quien había declarado que el Plan 2000 de Deportes «es como si baja Dios a verte». «Eso es como decir que en realidad él es Dios», reflexionó Garcés, por lo que le quedó claro que la Diputación tenía un «problema teocrático» que consideró «más propio de otra época o de otros lugares».