CRÍTICA MUSICAL
01 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Al interés de escuchar la Novena de Mahler, la obra cumbre de este autor, se unía ahora la oportunidad de poder disfrutar de la visita de una de las más importantes mezzosopranos de nuestros días, Jennifer Larmore, en los Rückert lieder . Cierto que estas canciones no presentan un gran desafío técnico para el intérprete, el compositor no era muy partidario de las pirotecnias vocales, pero en cambio lo verdaderamente difícil en ellas es saber extraer todos los sugerentes matices que iluminan unos poemas de una sencillez y una belleza realmente exquisitas. La mezzo norteamericana, con su timbre oscuro, su canto delicado, un admirable sentido poético y el volumen justo supo hacer justicia a estos lieder , cuya temperatura emocional entronca con el paisaje desolador de la sinfonía también incluida en el programa. La colaboración con la orquesta fue sobresaliente, con algunos instantes de mágica plenitud, como el final de Ich bin der welt.. . A Larmore, que fue muy aplaudida, ya quisiéramos algún día volver a escucharla aquí en Händel o en Rossini, dos de sus especialidades operísticas. En la segunda parte, Víctor Pablo escaló un peldaño más en su notable integral mahleriana, con una interpretación de la Novena en la que volvió a lucirse la orquesta. Y si en comentarios anteriores se había hecho hincapié en el altísimo rendimiento que en esta temporada están alcanzando secciones del conjunto como la madera, ahora toca quitarse el sombrero ante el prodigioso trabajo de la cuerda. Qué manera de concluir el imponente Adagio , con ese pianísimo sobrecogedor que pareció suspenderse en el tiempo durante una eternidad hasta el definitivo agotamiento, el adiós con el que el coloso se despide del mundo, sereno, elegante y resignado. Justo equilibrio El director burgalés mantuvo la tensión, que no es poco, en una partitura de estas dimensiones y complejidades, sin desmayo, de principio a fin, con un primer movimiento muy preciso y minucioso en el detalle. Su contrastada lectura supo hallar el justo equilibrio entre los estallidos dramáticos, los episodios grotescos de los movimientos centrales y el suave lirismo de la despedida final. Una interpretación de muchos quilates. Palacio de la Ópera. Mahler. Rückert lieder, Novena Sinfonía. Jennifer Larmore, mezzo. Sinfónica de Galicia. Víctor Pablo, dir.