El anteproyecto de aparcamiento para la zona limitaba la capacidad a 500 vehículos Ayuntamiento y Autoridad Portuaria tratarán el tema la próxima semana
17 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.«Es como un cubo de Rubik». Así resume el presidente de Área Obelisco, Antonio Amor, la propuesta de los comerciantes del centro para el párking de La Marina. El proyecto lo ha desarrollado una empresa alemana, Direct Park, especializada en la construcción de aparcamientos automatizados. Los coches se colocan unos encima de otros, con lo que se saca el máximo rendimiento al espacio. «Ya que hay que hacer un agujero, aprovechémoslo al máximo», reflexiona Amor. El Ayuntamiento calculó en su día que en el párking que se realizará en esa zona cabrían entre 400 y 500 vehículos. En este anteproyecto, se contemplaba la construcción de un aparcamiento subterráneo convencional. No lo es el propuesto por los comerciantes, robotizado y con 1.230 plazas. Ayer, el Área Obelisco le presentó el dossier del proyecto al concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana, Juan Manuel Iglesias Mato. «Le encantó», asegura el representante de losa comerciantes. Reunión En el encuentro, el edil se comprometió a agilizar la convocatoria del concurso del aparcamiento subterráneo de La Marina. El próximo lunes tratará este asunto con el presidente de la Autoridad Portuaria, Guillermo Grandío, pues la obra se realizará en terrenos que pertenecen a ambas instituciones. Área Obelisco se ha anticipado al concurso. «Nosotros aportamos una idea. Cuando se convoque, se presentará el que quiera, y que gane el menos malo», argumenta Amor. Los comerciantes ya optaron en su día al concurso del nuevo Palacio de Congresos. Entonces, apostaron por el prestigioso arquitecto francés Jean Nouvel, que presentó el proyecto El Muelle , que consistía en edificios con forma de contenedor. Su propuesta, la más vanguardista de las tres que pelearon por ser elegidas, fue rechazada. También es moderno y atractivo su proyecto para el aparcamiento de La Marina. Con tarjeta En la instalación diseñada por Direct Park, el conductor deja los vehículos en unos boxes. Una vez que el usuario pasa la tarjeta por un sensor, el coche se mueve de forma automática y desciende a una planta inferior, donde es apilado. Para retirarlo, basta con activar la tarjeta. Amor expone las ventajas del aparcamiento robotizado «Multiplica las plazas. No hay rampas ni escaleras. Tampoco salidas de humo. Es más seguro para el cliente, pues no tiene que recorrer pasillos solo a las dos de la mañana. Y tiene sensores contraincendios, que expulsan a los coches cuando sobrepasan una determinada temperatura».