Historias de A Coruña | Simón Bolívar El héroe visitó la ciudad a comienzos del siglo XIX en su luna de miel
12 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Alguien, con un toque chauvinista, dijo que detrás de cada personaje siempre aparece un pariente gallego. Ello se confirma con figuras tan dispares como Adolfo Suárez, Luis de Camoens, Manu Chao, Antonio Machado, Fidel Castro, Raúl Alfonsín, Niki Lauda o Simón Bolívar. Este último, recién casado, estuvo en A Coruña a comienzos del siglo XIX, visitando en tierras de Penarredonda la casa solariega de sus antepasados, además de la que entonces habitaban en el Cantón Grande. Es un viaje que muy pocos conocen. Ahora, el historiador y librero asturiano afincado en Galicia Rodolfo G. de Barthélemy, ha dado fin a un interesante libro, La ascendencia gallega de Simón Bolívar , publicado por Ediciós do Castro, donde hace un detallado estudio de la vinculación familiar con nuestra tierra del que fue conocido como el libertador de América. En un capítulo de este libro se trata del viaje a Coruña, colofón del realizado a España. Había llegado el teniente Bolívar a Santoña el 20 de mayo de 1799, trasladándose después a Bilbao y Madrid, en donde conocería a la joven María Teresa Rodríguez del Toro, con la que contrajo matrimonio el 26 de mayo de 1802, en la capilla de San José, aneja al palacio del Duque de Frías. Fue entonces cuando el joven matrimonio emprendió viaje hasta A Coruña, a donde llegó el 8 de junio. Aquí visitaron la casa de sus mayores, los Jaspe Montenegro, en Penarredonda, a unos cientos de metros de donde hoy transcurre la avenida de Alfonso Molina. Con los Jaspe Montenegro y los Ponte Andrade, se llega a Juan Bolívar Ponte, el padre de Simón. El matrimonio pasó en la finca unos días, acompañados por Antonio, hermano de Teresa, que se encontraba destinado como subteniente en la Maestranza de Artillería. Entre la vieja casona de Penarredonda y la del Cantón Grande, los Bolívar apenas estuvieron una semana, ya que el 15 de junio salieron del puerto coruñés rumbo a Venezuela. Los vientos le fueron favorables, pues el navío llegó a La Guaira el 11 de julio. La joven Teresa escribió a su llegada una carta a su padre, contándole el viaje desde A Coruña. Apuntaba en la misiva que el primer día, a la altura de la costa gallega, tuvieron muy mal tiempo, mareándose ambos, vomitando incluso varias veces, hasta que ya no les quedó nada en el estómago. La felicidad de los Bolívar duró poco, pues el 22 de enero de 1803, sólo cinco meses después de la boda, María Teresa falleció en la hacienda de San Mateo, víctima del vómito negro. La muerte que busca a los héroes, sorprendería a también a Simón, con sólo 47 años, cerca de Santa Marta, víctima de la tuberculosis, una enfermedad que anteriormente había terminado con sus padres. Un monumento Tuvo que transcurrir bastante tiempo hasta que el académico Vales Villamarín propusiese la erección de un monumento a Bolívar, en recuerdo de su vinculación familiar coruñesa. La propuesta fue recogida en 1978 por el Ayuntamiento herculino y, tras ser aprobada, fue encargado el monumento. Consistió en un monolito de planta triangular, con una altura de 11 metros, en uno de cuyos vértices sobresale Bolívar en actitud de avanzar, mientras sujeta con sus manos el capote que flamea al viento. A sus pies emergen las cabezas de los caballos que estuvieron presentes en sus batallas. Tras él, unos coros representan al pueblo que se protegía tras su Gran Capitán. Fue inaugurado el 11 de junio de 1982 en el lugar de Pedralonga, unos 600 metros más abajo, hacia la ría del Burgo, al noroeste de donde estuvo realmente la casa de los Jaspe y de los Ponte. Hoy, a consecuencia de la remodelación de la glorieta, el monumento ha quedado aislado y hay que verlo a través de la ventanilla de los coches que circulan por la avenida.