Un asesino histórico

Historias de A Coruña El coruñés Luis Cuenca Estevas fue el autor de los disparos que causaron la muerte al diputado José Calvo Sotelo, un suceso que desencadenó la guerra civil del 36


a coruña

Luis Cuenca Estevas había nacido en 1910. Era hijo del ingeniero ferrolano Manuel Cuenca Vázquez y nieto de un general de la Guardia Civil. Hizo el bachillerato en A Coruña, presentándose seguidamente a oposiciones del Cuerpo de Aduanas, que suspendió. Reveses de fortuna obligaron a la familia a marcharse a Cuba en 1928. En 1931, coincidiendo con la llegada de la República, sus padres se divorciaron, casándose la madre posteriormente con un oficial de la Guardia de Asalto. En 1932, Luis regresó a España. Con él llegaron los rumores de que había actuado en Cuba como guardaespaldas del dictador Machado. Aquí pronto se le conoció como El pistolero y El cubano . En 1932, ingresó en las Juventudes Socialistas. El periodista y futuro ministro de la República Julián Zugazagoitia escribió más tarde que tenía «un pésimo concepto de Cuenca», pues era «un elemento de acción, capaz de cometer asesinatos».«La motorizada»Formó parte de la brigada denominada La motorizada , e Indalecio Prieto manifestó que en una ocasión, durante un mitin del PSOE, Cuenca le salvó la vida. Para Ian Gibson, autor de un libro sobre la muerte de Calvo Sotelo, «era un joven muy lanzado y exaltado, sean las que fueren las causas psicológicas de su agresividad, agresividad apoyada, además, en su complexión física: a pesar de ser bajo de estatura, era muy ancho de hombros y muy fuerte». Cuando el 12 de julio del 36, el teniente Castillo fue asesinado en Madrid por pistoleros de ultraderecha, sus compañeros de la Guardia de Asalto, dirigidos por el capitán de la Guardia Civil Fernando Condés, decidieron vengarlo con la muerte de algún dirigente importante de la derecha. Ausente de Madrid Gil Robles, eligieron a Calvo Sotelo. En la camioneta de Asalto que fue a su domicilio de la calle Velázquez iban, con Condés, diez guardias de Asalto y cuatro militantes socialistas, entre ellos el coruñés Luis Cuenca Estevas. Tras convencer a regañadientes a Calvo Sotelo, con la disculpa de que lo iban a llevar a la Dirección General de Seguridad (previamente habían cortado su línea telefónica), lo metieron en la camioneta y al poco tiempo de arrancar, el pistolero Cuenca le disparó por la espalda dos tiros a quemarropa que causaron su muerte instantánea, dejando el cadáver después a las puertas del cementerio del Este, diciendo que era un sereno que habían encontrado en la calle.

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