Reportaje | Selección para el Coro Joven de la Sinfónica Nervios y entusiasmo coincidieron ayer en el Palacio de la Ópera para las pruebas de la nueva coral de la OSG
29 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ulce Pontes todavía no la conoce, pero al otro lado del Miño canta Sabela. «Cumplo 14 dentro de cinco días», dice minutos antes de entrar a pasar la prueba de fuego mientras repasa un tema de la artista lusa. Son las once de la mañana y en el Palacio de la Ópera una quincena de adolescentes pasan algún que otro nervio por la selección para el nuevo Coro Joven de la Sinfónica. Con su «me encanta cantar» Sabela anticipa algo más que un capricho sobrevenido por Operación triunfo . No es la primera vez que pasa por un cásting. Premiada en Menudos cantantes y también en el Veo, veo , la joven estudia becada en la Escuela Municipal de Música. «Canto desde siempre. Creo que porque de pequeña adoraba a mi prima, que se dedica a la música», se explica. Como Sabela, otras trece muchachas y un solo valiente. Juntos pasan, de la mano de Carolina Pérez, los ejercicios para desentumecer las cuerdas vocales. Toda una clase de gimnasia y respiración en la que la monitora anima a poner muecas, a abrir la boca, a hinchar los ojos... «sin vergüenzas ni miedos». Increíble lo que puede salir por la garganta. Y lo que se queda dentro. «No oigo el aire», les dice. El aeróbic vocálico es sólo el calentamiento. En solitario, van pasando ante el jurado: Carolina de nuevo, Fernando López Briones, director del Coro Joven, y Joan Company, responsable de los coros de la Sinfónica. La primera, Irene, que entra avisando: «Estoy afónica». Nadie lo diría y Company se sorprende: «Una serenidad fantástica», dice. Le sigue el chorro de voz de Sabela y la soprano Lúa, adiestrada en el Conservatorio de Culleredo, y Paula. Comentó a la salida que los nervios se le habían colocado justo en el cuello. «No me salía la voz», dijo. Pero su aria traspasó las puertas. Ellos, de 14 a 22 años, formarán, con los más crecidos de la coral infantil, una cantera de voces para alimentar a la Sinfónica.