«Supersize me»

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

28 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

EN LA COSA esta de los Oscar se ha colado con su documental un yanqui llamado Morgan Spurlock, una especie de Michael Moore en sutil, que en lugar de perseguir a Bush y a la Asociación Nacional del Rifle se dedicó a experimentar con su propio cuerpo las consecuencias de desayunar, almorzar y cenar durante treinta días el menú gigante de una cadena de comida rápida. Supersize me se titula el experimento, una película que casi le cuesta el hígado al osado Spurlock. El próximo reto para este tipo con agallas debería ser el carnaval coruñés. Porque hay que echarle coraje para enfrentarse a una dieta monográfica de patatas fritas y hamburguesas, pero puestos a arrojar calorías al intestino, Spurlock tendría que probar suerte, primero, con sobrevivir a las largas Navidades gastronómicas locales y llegar, con las transaminasas y el colesterol tocados, a un antroido tempranero como el de este año. Ahí quería ver yo al yanqui y a su hígado, tratando de escalar la calle de la Torre el martes de choqueiros después de haberse metido entre pecho y espalda un menú big-cortello (antes llamado cocido de crego) a base de sopa, jamón, lacón, carne fresca, tocino, chorizo, garbanzos, patatas, oreja, costilla, cachola y tinto del país. No hay bowlings , que diría el amigo Michael Moore. luis.pousa@lavoz.es