Ayuntamiento y Repsol pactarán la regeneración de la playa, prevista antes del suceso El uso de la zona está desaconsejado hasta que se ponga en marcha la nueva depuradora
20 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Esté amarilla, como ayer, o negra, como en otras ocasiones, los residentes en Bens apenas utilizan su playa. ¿Desde cuando? Desde que la refinería empezó su actividad en los años 60. Lo cuenta Dolores Souto, presidenta de la asociación de vecinos del lugar: «Está muy sucia. Además, retiraron mucha arena hace años. No va nadie». «Casi nadie», matiza Roberto García, que lleva más de treinta años viviendo en Bens. «Algunas aún se atreven de vez en cuando, pero dicen que el agua huele a gasoil». Ayer, la suciedad no se limitaba al manto amarillo. En zonas a las que no llegó el vertido se acumulaban basura y peces muertos. Falta limpieza en tierra y, sobre todo, en el mar, atacado por partida triple: un desagüe de agua de la refinería, una bomba de fecales del Concello de Arteixo y la planta de pretratamiento de aguas, cuyo emisario submarino está roto. Primero, tierra Antes del suceso, el Ayuntamiento de A Coruña y Repsol tenían prevista una reunión sobre playa de Bens. «Estábamos a la espera de su respuesta para confirmar la fecha», asegura el autor de la propuesta, Florencio Cardador, concejal coruñés de Medio Ambiente. En el encuentro, que se celebrará en breve, se tratará la regeneración de la zona de tierra. La recuperación del mar se demorará más. La bomba de aguas fecales, que vierte a la playa cuando se estropea (como este verano), se está modernizando. La depuradora que complementará a la planta de tratamiento y el nuevo emisario submarino estarán operativos en el 2008. Además, habrá que reconducir la canalización de la refinería. Mientras el arenal no se recupere, seguirá haciendo las veces de playa de los vecinos Bens la cercana y hermosa isla Redonda, redescubierta por el resto de los coruñeses tras la inauguración del paseo marítimo de O Portiño. «Allí vamos», confirma Dolores. «Se está de maravilla, aunque hay que estar pendiente de la marea para no quedarse atrapado».