Crónica | Destrozos en la plaza de Humor
11 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ieves lleva cinco años viviendo en una casa cuyo balcón da a la plaza del Humor, algo que la sentencia a dormir sólo media semana. «Desde el jueves, en esta casa no se vuelve a pegar ojo hasta el lunes y el resto de los días nos lo pasamos reparando lo que los vándalos han destrozado en nuestros edificios», denuncia. Nieves está convencida de que los vecinos de la zona son víctimas del botellón , pero deja claro que los que lo practican no son los que más les roban el sueño. «Hasta las tres están los chavales que han comprado las bebidas en supermercados que abren por la noche, pero después vienen los peores». Sobre las cuatro de la mañana llegan grupos de maleantes que recogen toda la bebida sobrante, se la beben y organizan alborotos horribles. A las seis o siete de la mañana, cuando se van, llegan los barrenderos. Total que hay ruido durante toda la noche», relata. Botellas en las ventanas Esta mujer asegura que las personas que se acercan a tomar los restos del botellón son un peligro para los residentes. Primero porque se emborrachan hasta casi perder el control y reaccionan de forma violenta a las recriminaciones vecinales. «Han llegado a lanzar botellas contra las ventanas, a romper las cerraduras y a amenazarnos cuando hemos tratado de pedirles que se comportasen de otro modo», relata Nieves a la vez que muestra dos de las botellas que se estrellaron en su balcón. «Las guardo como pruebas, porque voy a hacer algo. Estoy harta de dar cuenta a la policía sin que sirva para nada», explica al tiempo que se muestra muy crítica con la actuación de los agentes locales con respecto al botellón. «No entiendo cómo se permite algo así, yo estoy tan alterada por la falta de sueño que me paso las noches viendo lo que pasa en esta plaza y es una vergüenza. Le parecerá una locura, pero ¿qué más puedo hacer? Estar en la cama oyendo cómo estrellan todo tipo de cosas contra las estatuas, la puerta de mi casa y mis ventanas», se lamenta.