HERCULÍNEAS | O |
08 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL 3 DE julio de 1947, un objeto volante no identificado se estrelló en una granja en las proximidades de Roswell, en el condado de Corona, estado de Nuevo México. Los alienígenas que fallecieron en el impacto -se llegaron a realizar autopsias de algunos de ellos- eran más falsos que el cartón piedra. Pero la leyenda Roswell ha sobrevivido. Millones de personas en el mundo piensan aún que la CIA se ocupó de ocultar el que consideran un desembarco irrefutable de alienígenas en la Tierra. El asunto llama incluso la atención del grupo británico Pixies, que se marca un homenaje discográfico. Emprendedores locales se hacen de oro vendiendo llaveros con la cara de los extraterrestres. Series de la tele aprovechan el efecto Roswell -que se convierte en lugar de culto y peregrinaje- para conquistar a las audiencias planetarias... Hay otro expediente X, mucho más expediente y muchísimo más X que el de Roswell. Hace años, en O Burgo, un lugar de Culleredo, se posó un artefacto que obliga a pagar por dejarnos pasar, como quien dice, de la cocina al salón de nuestras casas. Responde al nombre de peaje de A Barcala. Pero ni siquiera los agentes Mulder y Scully se han tomado la molestia de investigarlo. laureano.lopez@lavoz.es