Reportaje | El porqué de las ya míticas esperas en la ciudad
08 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?astelería de Menéndez y Pelayo. Día 5 de enero. Alguien pasa y muestra sorpresa. Y de la cola llega la respuesta: «Tú debes de ser nueva. Esto es lo normal aquí». Y es que las esperas para hacerse con un roscón de Reyes inauguraron oficialmente la temporada de colas en A Coruña, una temporada que va más allá de esas aglomeraciones para el cobro de la pensión o para la recogida puntual de cualquier documentación oficial. Porque los coruñeses, en plena era Internet, cuando ya no se hace cola ni para recoger entradas del cine ni para consultar las cuentas bancarias, siempre encuentran razones para ponerse a la cola. Una de ellas, la que suele cerrar el año, es la que se forma a las puertas de los despachos de lotería cada mes de diciembre o la que marca los mejores saldos cada 7 de enero. También infalible es el reclamo de los conciertos gratuitos que organiza la Fundación Barrié (previa recogida de invitación y previo colapso del tránsito peatonal ya sea en los Cantones o en el entorno del Palacio de Congresos, según el punto fijado) o los estrenos que, como Matrix revolution o El Cid , llenaron de fanáticos las salas de cine de Los Rosales. Involuntarias Pero no siempre son esperas gustosas y, mucho menos, voluntarias. También están las que aguantan, irremediablemente y cada vez con mayor frecuencia, los usuarios del aeropuerto de Alvedro cada vez que Iberia cancela o desvía a Lavacolla un vuelo y están las que sufren los conductores que circulan en horas punta por la ciudad y, sobre todo, los que quieren entrar o salir de A Coruña.