Reportaje | La coral del Centro Sagrada Familia El conjunto, creado en 1990, ha cosechado ya importantes éxitos. Pero más allá del trabajo del grupo, la convivencia les ha llevado a potenciar las relaciones humanas
10 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Nada se les resiste: espiritual, pop o habaneras. Interpretan a capela las canciones que más les gustan y, sobre todo, a su público, que les sigue fielmente desde hace ya catorce años. Son las voces que alegran los salones con sus cantos. Son las voces de los miembros de la coral del centro social de la Sagrada Familia. Treinta y cinco personas, -padres de familia funcionarios, amas de casa, profesores de instituto y devotos del canto- forman parte de esta agrupación, creada y dirigida por Otilia Villar Pampín. Las notas que salen de sus bocas, en forma de o mayúscula, les han llevado a platós de televisión, a escenarios, parroquias e incluso a realizar un viaje a Villafranca del Bierzo, donde ofrecieron un concierto presidido por la esposa del gran compositor Cristóbal Halfter. En dos ocasiones recogieron el premio de panxoliñas que organiza el Ayuntamiento de A Coruña. Estrenan la temporada este mes con un concierto en la parroquia de San Rosendo, en su propio barrio. Para formar parte del coro sólo hace falta tener muy buena disposición, al objeto de superar la pequeña prueba «para ver si tienen un poquito de oído, ganas de cantar y sentido del ritmo; luego se va haciendo el grupo y ya se ayudan entre ellos». Cuenta la directora que cada actuación es «una fiesta». En la Navidad vivirán sus mejores momentos, cosechando aplausos y reconocimiento. Sin embargo, reconocen, todo va más allá de la simple alegría de cantar. Todo se traduce en términos de potenciar relaciones humanas y recorrer la senda de la confraternidad. Sin esta idea resulta imposible definir un grupo como éste. El grupo -de edades comprendidas entre los cuarenta y cincuenta años- charla animosamente. De repente, irrumpe en aplausos. La razón de esta efervescencia es que uno de sus miembros acaba de llegar de Italia, donde estudia idiomas por su cuenta. Esto va más allá de la simple relación de grupo.