Un monumento al puro

Eva Moreda A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | Exposición vitolfílica La torre de Hércules ha paseado su silueta por las anillas de cigarros cubanos y dominicanos. Su estudio ofrece una visión particular de las peripecias del pasado

26 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Cada una de ellas es a la vez una pequeña obra de arte y una particular lección de historia local. Son más de cincuenta anillas de puros dedicadas a la torre de Hércules que constituyen casi una sección aparte en la exposición vitolfílica que ocupará hasta el próximo domingo el Sporting Club Casino. No parece muy usual que un símbolo tan atlántico como la torre de Hércules sea estampado en las vitolas de puros cubanos, mexicanos o dominicanos. Estela Cortes, presidenta de la Asociación Vitolfílica de A Coruña, da alguna pista: muchos emigrantes gallegos de finales del siglo XIX hicieron fortuna en la industria tabaquera y no renunciaron a dejar en ella alguna huella de su tierra. Algunas de las casas tabaqueras más conocidas emitieron también series con los escudos de todas las provincias españolas: el faro coruñés fue litografiado ya antes de 1898 por la cubana La Honradez. La mexicana La Rica Hoja también puso en circulación anillas con el escudo coruñés en cuatro variantes de color. «Por eso es difícil especificar cuántas anillas hay sobre la torre de Hércules», apunta Estela Cortés. Dedicatorias El ministro Cirilo Cánovas, el presidente de Liberia o el conde de Fenosa tienen en común el tener dedicadas anillas con la imagen de la Torre. Y veintiocho figuran a nombre de Francisco Franco, desde que el alcalde de A Coruña Eduardo Ozores instituyó en 1948 la costumbre de agasajar al General con puros en sus visitas al Ayuntamiento. Las anillas más recientes ya no conmemoran a ninguna personalidad; en todo caso, acontecimientos como la inauguración del aeropuerto de Alvedro o las sucesivas exposiciones y concursos de la Asociación Vitolfílica de A Coruña. Algunas son obra de casas tan conocidas como la dominicana Tabantillas, que situó fotografías de la torre de Hércules en dos vitolas cuando se enteró de la convocatoria del último concurso de la asociación.