Un cuello de botella saturado

A CORUÑA

Análisis | Un problema que asfixia a la ciudad Más de cien mil vehículos entran y salen de A Coruña a diario. Decenas de miles transitan por vías comarcales de escasa capacidad. El tráfico mata el crecimiento del área metropolitana

26 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Qué el tráfico es un problema ciudadano de primera magnitud en A Coruña, salta a la vista. Las distintas encuestas trimestrales que realiza La Voz de Galicia reflejan la creciente preocupación ante un problema que afecta a miles de personas del área metropolitana a diario. El eje de la discordia. El condicionante geográfico que en un principio atrajo a los primeros habitantes de la ciudad por la protección natural que ofrecía se ha convertido en un obstáculo que ni los modernos avances tecnológicos han podido salvar. A Coruña tiene su enemigo en el interior. La plaza de Orense es el punto en el que germina la semilla de las retenciones. Los estudios de la Policía Local reflejan que son más de cien mil los coches que a diario entran y salen por ese punto, principal acceso a la ciudad. Allí confluyen los accesos por A Pasaxe y Lavedra. Y las leyes físicas demuestran que el espacio es insuficiente para absorber tal demanda. Sobre todo si existe un segundo tapón como es el caso del vetusto puente de A Pasaxe. El área metropolitana. La comarca coruñesa ha duplicado su población en los últimos tres lustros. El parque móvil se ha multiplicado en una proporción aún superior. Y el espacio sigue siendo el mismo. La red viaria también. La ronda de Nelle, el primer cinturón, es una calle más de la ciudad. La ronda de Outeiro, el segundo, se convierte en un atasco permanente en las horas punta, tanto en la confluencia con la avenida de Finisterre, como en la de Arteixo (acceso a A Grela) o Pérez Ardá, en el enlace con Lavedra y la zona comercial. Descoordinación. Con las infraestructuras actuales ya desfasadas por su incapacidad para hacer frente a la demanda, el problema pasa a depender de la coordinación en la actuación de las diferentes instituciones públicas. Lo que debería ser una respuesta lógica conjunta, se convierte en un peregrinar de negociaciones que se dilatan en el tiempo. La Tercera Ronda depende de la expropiación de terrenos por parte del Ayuntamiento, de la financiación de la Xunta y, en un segundo tramo, del Gobierno central. Hasta ahora, la actuación coordinada de las tres administraciones ha resultado imposible. Y lo mismo se puede decir de la Vía Ártabra, que afecta hasta a cinco municipios, la Diputación y la propia Xunta. Parches inútiles. Mientras no llega la solución final, los parches se han ido sucediendo. Primero fue la ampliación de Lavedra, ya al borde de su capacidad con una ocupación estimada superior al 95 por ciento en las horas punta. Luego fue el viaducto sobre la rotonda de Bomberos, ideada por el entonces conselleiro de Política Territorial para solventar la conexión con A Grela y el acceso a la autovía (de peaje) de Carballo. El último retoque en los accesos fue el desdoblamiento de la avenida del Ejército y el nudo de A Pasaxe. Una última intentona para mejorar las conexiones de la ciudad con su comarca será el llamado túnel de Eirís, una obra que se ejecuta con nada menos que diez años de retraso desde que fuera concebido como un vial imprescindible para el desarrollo de la ciudad. Promesas incumplidas. Mientras tanto, políticos de todo signo se han afanado en promocionar como propio un plan que no termina de salir adelante. Pasó con los conselleiros Xosé Cuíña y Alberto Núñez Feijoo. Pero también con los ministros de Fomento, como Francisco Álvarez Cascos y Magdalena Álvarez. E incluso con los presidentes de la Diputación, Xosé Luis Torres Colomer y Salvador Fernández Moreda, a los que también se llegó a pedir la colaboración institucional para desbloquear las actuaciones correspondientes tanto a la Vía Ártabra como a la Tercera Ronda, por considerarlas fundamentales para la definitiva consolidación del área metropolitana coruñesa y facilitar su articulación en materia de transportes y comunicaciones.