En dos minutos | Lino Landeira La subida del petróleo no se nota sólo en Wall Street. Los conductores coruñeses también se lo piensan antes de repostar en una estación de servicio
13 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Desde hace un mes, la gasolina sube todos los viernes». Lino Landeira también ha notado los coletazos de la subida imparable del precio del barril de crudo en el parqué de Nueva York o Fráncfort. Así lo explica desde su lugar de trabajo, una pequeña gasolinera emplazada en una esquina de la plaza de Portugal. -¿Ha notado una menor afluencia de clientes debido a la subida de los carburantes? -Los clientes fijos siguen viniendo igual. Pero también ha venido gente que pregunta a qué precio está la gasolina y cuando se lo digo se van para ver si la encuentran más barata en otro sitio. -Y los que se quedan, ¿qué le dicen? -Muchos me protestan, pero saben que yo ni subo ni bajo, no está al alcance de uno reducir los precios. A los que insisten mucho, les digo que llamen a Repsol para protestar. -¿Han variado en algo los hábitos de repostar gasolina de sus clientes? -La mayoría siguen echando la misma cantidad de siempre, pero el resultado es que tienen que venir con más frecuencia. Yo ya les digo que cada vez los veo más. -¿Y los que utilizan su vehículo como instrumento de trabajo, como los taxistas o los camioneros? -A ellos les digo muchas veces que van a tener que ir a la huelga. -¿La subida de los carburantes ha animado a la gente a sustituir el coche por el transporte público? -Muchos de los clientes me dicen que habrá que echarse a andar o coger el autobús, pero ven que el transporte público no siempre satisface sus necesidades. Yo mismo vendría a mi trabajo en autobús si pudiese, pero no tengo buenas combinaciones para hacerlo.