Los bomberos emplearon 3.000 litros de agua para sofocar el fuego Ardieron ordenadores, papeles y mobiliario del Banesto del Cantón Pequeño
01 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Hay una chispa en el techo», alertó un cliente de la oficina de Banesto en el Cantón Pequeño. Eran las doce y media de la mañana. Empleados de la entidad crediticia tomaron un extintor e intentaron frenar el incendio. No lo lograron. Treinta personas, sumados bancarios y clientes, abandonaron el bajo antes de que se extendiese el humo. En su huida, una mujer se olvidó un fajo de billetes sobre una mesa, dinero que después recuperó. Al mismo tiempo, Ramón Ángel, portero de un edificio con entrada por Durán Loriga que comparte patio de luces con la oficina, avisó a los residentes de este inmueble. «Bajaron quince, los que había a esas horas», explicó. Hubo prisas, que no pánico, y sólo se registraron daños materiales. Al parecer, el fuego se originó en la planta superior del edificio, donde se está realizando una obra para ganar dos alturas. «Supongo que saltó una chispa», acertó a decir uno de los obreros. Se supone que fue esta chispa la que incendió el falso techo de la oficina. Dos camiones de bomberos acudieron con rapidez al lugar del suceso, al que también se desplazaron efectivos de la Policía Local, Cruz Roja y Protección Civil. Los curiosos se acumularon ante las puertas del banco. Un grupo de clientes formó una cola en el exterior, creyendo que el fuego se extinguiría con rapidez. No fue así. La oficina no reabrió. Aunque el incendio fue controlado en un cuarto de hora, los bomberos trabajaron en el bajo hasta las dos y media de la tarde. Según explicó el coordinador de la operación, se vertieron unos 3.000 litros de agua. Ardieron ordenadores, mesas y papeles de la oficina bancaria, según explicó este bombero.