HERCULÍNEAS | O |
01 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EN LOS últimos meses sus voces, a veces temblorosas, han sonado en radios y televisiones. Sus nombres han aparecido en los periódicos. Durante el verano han llevado a las redacciones un soplo de fresca ingenuidad, de imaginación para descubrir historias, de visiones distintas, como la que escribía en las páginas de La Voz la alemana Alexandra Hilmer contando su primer paseo por A Coruña. En las redacciones empezaron siendo los manzanillos o los IBM («y veme a buscar...»), pero Clinton los unificó a todos: becari@s. Ahora nadie les ha dicho lo que se cuenta de aquel jefe que le espetó a un becario: «Tú escribes: sujeto, verbo y predicado; lo que pase de ahí, me lo consultas». Ahora terminan sus prácticas, vuelven a sus estudios, a su trabajo de buscar trabajo... Algunos acabarán, como María José, vendiendo perfumes en El Corte Inglés. Otros en Estados Unidos, como Javier, que en tercero de carrera llegó con su pequeña maleta y su pasión por el periodismo. Cada quien vuelve con su sitio: los que están, que podían haber sido más generosos en su apoyo a los nuevos, y los que se van, entre los que apenas se atisba ni la pasión de Javier, ni el olvido del yo, básicos para saber mirar el mundo y contarlo. A todos, ¡qué les vaya bonito! manuel.rodriguez@lavoz.es