En directo | Reencuentro en las clases Descanso para unos, trabajo para otros. Padres e hijos celebraron el inicio del curso en una jornada de abrazos, risas y algún llanto
10 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.? los que más les costó fue, como siempre, a los más pequeños. Los que ayer, con 3 años, entraron en esa aventura de estudiar que los mantendrá entretenidos hasta entrados los 20. Algunos soltaron alguna lágrima que, por simpatía, también se le escapó a más de uno de los que ya no recuerdan cómo se hacen las divisiones. Y eso, a pesar de las ganas paternas -bastante generalizadas- de que las vacaciones tocasen a su fin y recuperar la compatibilidad de horarios, al menos de mañana, entre trabajo y niños. «La fiera ya está dentro», comunicaba un padre vía móvil instantes después de dejar al suyo colocado en clase. Poco antes, a las puertas del Anxo da Guarda, Antía abrazaba a Manuela tras casi tres meses de sus cortos 4 años sin verse. Una foto que se repitió, casi seguro, mil y una vez en los cincuenta y tantos colegios coruñeses que ayer se sacudieron el silencioso verano de golpe. A golpe de risas, besos, empujones..., y comentarios sobre el penúltimo recuerdo, el más marcado, capaz de guardar la sorprendente cabeza infantil. «Ayer vi un barco muy, muy grande, gigante», se escuchó como un descubrimiento sólo para sus ojos a un pequeño de metro escaso. «Sí, y dentro, sabes, vive gente», comunicó otro. Muy cerca, Rocío no decía nada a ver si podía pasar desapercibida tras la sombra de mamá. «Este cole es nuevo, antes iba al de 4 años», explicó a duras penas sobre su interés por quedarse fuera. Escucharse entonces, ya resultaba difícil. Hasta que salió María y levantó -y tuvo que hacerlo mucho- la voz: «Hoy nada de material, ni mochilas, ni nada; hoy sólo queremos a los niños. Todos adentro». El griterío, entonces, tomó posesión de sus puestos. En el cole.