HERCULÍNEAS | O |
10 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.HAY personas que, casi sin darse cuenta, cada cierto tiempo se bajan de la vida. Ocurre en vacaciones, al anochecer recorriendo un tramo del paseo marítimo o deambulando por ese apenas esbozado parque de O Castrillón. Sentadas al lado de la vida, esas personas descubren el tren al que están subidas y, por lo general, casi nunca les gusta. Por eso, al empezar un nuevo año o cuando en septiembre el tren de la vida vuelve a coger velocidad resulta que todo son propósitos de hacer «algo más». Está bien lo del trabajo (o la tarea de buscarlo para quien no lo tiene), ese grupo de amistades, esos planes que a veces se vuelven rutinarios, pero.... tendría que haber algo más, piensan. En las últimas semanas hemos escuchado todo tipo de propósitos: un deporte, una afición, un idioma.... Curiosamente ese algo más casi nunca mira a los otros, a pensar en regalarles unas horas de compañía a esas personas que están solas, a través de Cruz Roja, o prestarles brazos a los impulsores de ese Banco de Alimentos que funciona en A Coruña, repartiendo comida entre los necesitados y que no llegan a más hambrientos porque les faltan manos que les ayuden. Es posible que esas, u otras actividades solidarias, sean ese algo más que realmente merece la pena. manuel. rodriguez@lavoz.es