Cuando el verde oculta las señales

Víctor Omgbá A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: NATALIA MONJE

Reportaje | Inspección de las calles de la ciudad La frondosidad de los árboles en algunas vías tapa los indicadores viarios y semáforos

08 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?a proximidad del otoño ha traído consigo algo insólito en varias arterias coruñesas: las lluvias de agosto han hecho crecer de madera desmedida la vegetación de las calles y, en algunos casos, el verde se ha convertido en un verdadero obstáculo visual para los conductores. Este periódico ha podido observar que la frondosidad de las ramas y troncos de los árboles llega, en casos extremos, a ocultar por completo las señales y los semáforos. Algunos de los ejemplos de estos puntos en los que, en lugar de conducir por una ciudad, parece que es una selva son la avenida de Os Mallos, a la altura de los números 15, 36, 37; la ronda de Nelle, número 90; Alférez Provisional, a la altura de la Delegación del Gobierno; los Cantones, justo delante del Banco Pastor; en la calle Manuel Murguía, frente a la Escuela Municipal de Música; en el paseo de Ronda, a la altura del instituto Manuel Murguía, o la ronda de Outeiro en los números, 117, 280, 282. En ocasiones, aunque no están ocultos por completo, se ven invadidos por reliquias de las obras de canalización de gas o de fibra óptica. Los árboles que tapan las señales de tráfico no son la única preocupación de conductores y peatones. También está en esa lista de prioridades los pasos de cebra, borrosos en algunos casos, como el del número 1 de la calle Orzán; el de la entrada a la calle Sol desde San Andrés; los de las calles Doctor Ferrant-Cervantes, Coronel Calaza, Arzobispo Gelmírez, Villa de Cambre, la avenida de Arteixo, la plaza de Lugo o el número 23-25 de la calle Buena Vista, donde sólo existen tres bandas de pasos de peatones. A todos ellos también se pueden unir las casi imperceptibles marcas viarias de las isletas frente a la iglesia Santa Lucía. Firme irregular El usuario de las vías coruñesas se habrá dado cuenta de que, si en algunas calles el rodar se hace más placentero, existen, sin embargo, tramos que se asemejan a pistas de tierra por la irregularidad de su firme. Se trata de zonas olvidadas que, en su mayoría, albergan socavones y cuyos múltiples parches no consiguen devolverles una calzada regular. En la ciudad se contabilizan al menos una decena de tramos irregulares, siendo los más importantes los de A Grela, entre la calle Grambrinus y Severo Ochoa, y el recorrido de la ronda de Nelle, entre el auditorio de Caixa Galicia y la calle Río Sil. Entre estas vías defectuosas también destacan la avenida Hércules, desde la parada de los buses hasta la entrada de la calle Vereda del Polvorín; el cruce ronda de Outeiro-Arteixo; la calle Linares Rivas, en la que sobresale una reja del conducto de aire del aparcamiento y que forma una duna en la carretera; la calle Castiñeiras de Abajo, con socavones a la altura del número 19; la calle Montiño; la plaza de Orense o la calle Ramón y Cajal, con un firme irregular que va desde el cruce con General Sanjurjo hasta las inmediaciones de El Corte Inglés, donde los pasos peatonales están sin pintar.