El restaurante El Puerto de Lorbé busca relevo tras 38 años como referente gastronómico

D. Vázquez OLEIROS / LA VOZ

A CORUÑA

Josefa Tomé y Manuel Cuns, en la terraza del restaurante El Puerto de Lorbé, que han puesto a la venta.
Josefa Tomé y Manuel Cuns, en la terraza del restaurante El Puerto de Lorbé, que han puesto a la venta. CESAR QUIAN

La jubilación de la dueña y cocinera lleva a la venta del negocio por 650.000 euros

23 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El restaurante El Puerto de Lorbé, uno de los establecimientos hosteleros más emblemáticos de la costa de Oleiros, pondrá fin a una etapa histórica tras casi 38 años al frente del negocio por parte de Josefa Tomé Esperante y Manuel Cuns Varela. Los propietarios han decidido jubilarse y sacar a la venta tanto el inmueble como el establecimiento, actualmente en pleno funcionamiento y considerado un referente gastronómico popular de las Rías Altas.

El cierre definitivo de esta etapa está previsto para el próximo 12 de diciembre, fecha en la que Josefa se retirará oficialmente. Manolo ya había dejado la actividad diaria en el 2020, coincidiendo con la pandemia. A pesar de atravesar uno de sus mejores momentos económicos, con reservas completas durante los fines de semana y una clientela fiel, la pareja considera que ha llegado el momento de descansar.

El establecimiento está actualmente a la venta por 650.000 euros a través de la inmobiliaria Merahome. La operación incluye el edificio, la licencia de actividad, el equipamiento completo y el negocio listo para continuar funcionando desde el primer día.

CESAR QUIAN

Aunque el inmueble tuvo anteriormente otros negocio hostelero, Pepi y Manolo asumieron las riendas en 1988. La trayectoria personal de los propietarios está estrechamente ligada a la emigración gallega. La empresaria relata que marchó a Inglaterra siendo una niña, con apenas nueve años, acompañando a su madre. Allí desarrolló buena parte de su vida y fue también donde coincidió con quien después sería su marido. «Coñecémonos nunha discoteca en Londres», rememora entre risas. Él también había emigrado años antes, en los setenta.

Ya casados, decidieron volver definitivamente a Galicia para iniciar una nueva vida en Lorbé. En sus comienzos compartieron la gestión con un familiar, Francisco, cuñado de Josefa. Tras su fallecimiento en el 2006, la pareja impulsó una nueva etapa del negocio, que era conocido como Vila 2, rebautizando el restaurante como El Puerto de Lorbé y consolidándolo como un referente especializado en marisco y cocina marinera, con el mejillón de Lorbé como gran protagonista.

Con el paso de los años, el restaurante fue creciendo hasta alcanzar una plantilla de 11 trabajadores y convertirse en un referente en un núcleo con gran tradición hostelera.

El restaurante está sobre el puerto de Lorbé.
El restaurante está sobre el puerto de Lorbé. CESAR QUIAN

Bar, restaurante y apartamento

Ubicado a escasos metros del puerto y de la ensenada mejillonera de Lorbé, el restaurante destaca por su terraza con vistas al mar, uno de sus grandes atractivos. El edificio, construido originalmente en 1969, cuenta con 324 metros cuadrados distribuidos en varias plantas.

En el sótano se sitúan la cocina y las cámaras frigoríficas; la planta baja alberga la cafetería, uno de los comedores y la terraza; la primera planta dispone de otro comedor de mayor capacidad; y en la última planta existe un apartamento independiente con dos habitaciones y baño.

Los propietarios destacan además el enorme valor de la antigua licencia de actividad, especialmente codiciada en una zona costera donde las actuales normativas dificultarían enormemente abrir hoy un negocio similar desde cero.

La jubilación llega también marcada por la imposibilidad de un relevo generacional. Aunque una de sus dos hijas trabaja ahora en el negocio, Josefa reconoce que no quieren que se mantenga en un trabajo que requiere mucha exigencia física.

Aunque inicialmente la familia contempló la posibilidad de alquilar el local, Josefa, que siempre estuvo al frente de los fogones, optó finalmente por la venta definitiva. «Teño 66 años e levo 38 traballando sen parar. Xa din todo o que tiña que dar», resume la propietaria, satisfecha de cerrar esta etapa con el negocio funcionando a pleno rendimiento y convertido en una referencia gastronómica del litoral coruñés.