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En directo | Entre los ramales del caldo betanceiro La vendimia se adelantó en un año calificado por los especialistas como «muy bueno». Luis Carro Fraga cosechará 2.500 litros de vino blanco y rojo
04 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Dice el refrán francés que la buena cocina sólo se hace en las viejas ollas. Luis, sin ser francés, lo ha captado a su favor. Lo que caracteriza a este empresario betanceiro no es sólo que en los fogones de su restaurante, una conocida parrillada, se haga un exquisito churrasco, sino que en él se bebe el mejor vino. El vino elaborado según los procesos antiguos de prensa. El vino preparado en barriles de madera y almacenado para su fermentación de forma rigurosamente tradicional. El resultado es evidente. Un blanco y un rojo de calidad que se lleva haciendo desde que él tiene uso de razón. «Desde que nací, mi padre y yo siempre hicimos vino», dice. Su excursión a Uruguay de joven, atraído por países donde podía comer el pan sin lágrimas, no mermó sus ambiciones ni le hizo, durante los quince años de su estancia allí, perder la pasión por la elaboración del vino. No es extraño que sepa tanto de su oficio. Generoso Luis Carro y los demás betanceiros que cultivan la viña aseguran que este año «fue bastante bueno, pero que muy bueno», subraya. Tan generoso y clemente ha sido el año que los viñedos de Luis, algunos con setenta años, han aprovechado todo lo que tienen y darán unos 2.500 litros de caldo, casi el doble de lo que cosechó la pasada temporada, unos 1.500 litros. «Hay que vendimiar a mediados de septiembre», dice el viejo maestro de la parra, los ojos colgados sobre el valle. La fecha normal son los primeros del mes de agosto. La tarea llevará a la familia unos ocho días de labor minuciosa, de elaboración perfecta, mecánica y automática. Durante estos días, como un ritual sagrado, se colgará en la puerta un ramo de laurel. El laurel trae suerte. Simboliza la Galicia antigua, el Betanzos romano y milenario en cuyos valles se cuece el caldo. No será hasta marzo cuando se sacará de la «madre» la composición con todo su aroma, que hará soñar a los amantes del néctar betanceiro. Caldo tinto y blanco. Blanco y tinto. Será el lenguaje que se hablará el próximo octubre en Betanzos.