Una dice que vio la muerte y la otra que estaba en Valladolid

La Voz

A CORUÑA

Desde su detención Silvana ha cambiado muchas veces su versión de lo que pasó la noche que murió Luis Pallares. Lo único que mantiene es que vio cómo Susana acuchillaba a Pallares y después le ayudó a limpiar la sangre. Asegura que nunca entró en la habitación donde se cometió el crimen, pero la policía halló en la estancia las huellas de sus pies ensangrentados. También dice que Susana le pidió el teléfono de su familia en Brasil para vengarse si ella la acusaba. Silvana conoció a Manso a principios de agosto en Arteixo, en el club en el que trabajaba. Le dio su teléfono y el 13 de agosto Pallares la llamó y contrató sus servicios como prostituta por 150 euros. Le envió un taxi para recogerla y llevarla hasta la Sagrada Familia. Esa noche se hizo amiga de Susana en casa de Manso y volvieron juntas a ver al Inmenso al día siguiente. La coartada Susana Guzmán asegura que lleva poco tiempo en España. Primero vivió en Valladolid, la ciudad donde dice que estaba la noche que mataron al Inmenso. «Mi cliente no estaba en A Coruña el día de la muerte de Luis Pallares», zanja su abogado. «Mucha gente acudía a comprar, consumir droga y las fiestas que daba el fallecido. La policía ha encontrado en su casa restos de muchas personas», comenta el letrado de Susana.