Una noche con pocas alternativas

La Voz H. S. | A CORUÑA

A CORUÑA

La calle de los vinos reúne a cientos de coruñeses que acuden para degustar marisco y tortilla El Orzán y la plaza del Humor son las zonas de copas preferidas por los jóvenes

28 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

No hay en el centro de la ciudad una bolera abierta donde poder tomar un refresco echando una partida con los amigos. No hay un centro comercial de ocio con bares, cines, discotecas y salas de juego abierto toda la noche. Tampoco hay oferta cultural nocturna. La noche coruñesa queda así, reducida a la movida de las zonas de copas. Lo único distinto es tomar un helado paseando por las calles del centro o subir al monte de San Pedro para ver A Coruña iluminada. La zona con más encanto de la ciudad, a partir de las nueve de la noche, es la denominada calle de los vinos. Numerosas tascas se distribuyen a lo largo de las calles de la Galera, la Franja, los Olmos... Empanada, tortilla, calamares fritos, pulpo, tequeños, chorizos al vino, y muchos más productos de la tierra se pueden degustar en esta típica zona coruñesa. El marisco, muy solicitado Mención especial tienen las pequeñas marisquerías de la calle La Franja, donde las almejas, los camarones y las nécoras son los platos estrella. Los precios de estos típicos restaurantes no son muy altos, sobre todo, si uno de los elegidos es La Bombilla, donde se pueden saborear unos sabrosísimos pinchos por menos de un euro. La especialidad de este bar, la tortilla española y la tapa de filete con patatas y pimientos. Otra de las tascas con gracia es El Priorato, que se caracteriza por su vino de porrón acompañado de un plato de cacahuetes. Luego hay dos formas de continuar la noche. La más tranquila es la de tomar un helado, un café o una copa en las terrazas cubiertas de la plaza María Pita o en las de la Marina, ambas con muy buenas vistas, el palacio municipal y el puerto deportivo, respectivamente. Las consumiciones en estos locales no son todo lo baratas que el cliente desea, pero el encanto del paisaje merece la pena. Los más jóvenes prefieren las zonas de marcha para pasar una noche de ensueño. Las teterías y los bares de la Ciudad Vieja, junto con los alrededores de la plaza del Humor, son los sitios preferidos para tomar la primera. Chupitos y al Orzán En la plaza del Humor se sitúa una chupitería, Casa Ramón, con explosivos combinados, como el brebaxe, que mezcla diferentes tipos de alcohol de alta graduación. También está el Piolín, conocido por servir vino con cola y con gominolas. Pasadas las dos de la mañana, rumbo al Orzán. Para los que escuchan rock no autóctono, el Bar Egeo y el Rock&Roll son sus destinos. Las consumiciones rondan los cinco euros, pero con esta música no hay nada más barato. Los amantes del rock nacional se agrupan en el Kaox. Es pequeño, pero cuenta con un gran ambiente y con bajos precios (una caña de cerveza a 60 céntimos). La música latina es la que más suena en la mayoría de los pubs coruñeses, como el Marea, el Copyright, el Club Coruña o el Eleven. Este último conocido por tener un espacio acotado en la barra para que las y los asistentes muevan las caderas al estilo del filme Bar Coyote . Las copas en estos pubs, entre los cuatro y los seis euros. Las discotecas son el último destino de los jóvenes a los que aún les quedan fuerzas. Green, Oh! Coruña y Punto 3. Ninguna baja de los seis euros, pero no hay nada más entre las cinco y las siete de la madrugada. Los adultos prefieren otro tipo de lugares para disfrutar la noche. Pubs como Don Jorge o el Swing ofrecen a sus clientes música en directo a cargo de pequeños conjuntos que tienen contratados. Los precios dependen del tipo de copa, pero de cualquier modo no bajan de los seis euros. Otra de las zonas preferidas por los mayores de treinta es la de Matogrande, con locales como el American Corner, London Express, Yate's o el Rico Rico. Las copas, caras. De cinco euros, no bajan. Otro de los bares que tienen éxito es El Indian, situado en la zona del Orzán. Lo más vistoso de este bar es que tiene un tren eléctrico dando vueltas por un circuito colgado en el techo y un coche antiguo en pleno local. Para la gente entrada en años, el Atalaya en Méndez Núñez, y los bingos de Cuatro Caminos y Rubine. Y la ciudad también cuenta con locales de ambiente. Sex Machine, en la calle Juan Canalejo, está de moda. No hay fin de semana que no haya colas para entrar. También hay que citar al Marítimo, en la Marina. Si la juerga levanta el apetito, la cafetería Delicias, situada en Cuatro Caminos, permanece abierta durante toda la noche los fines de semana. Ofrece hamburguesas y sandwiches con buen sabor y a buen precio antes de ir a la cama.