Reportaje | Diecisiete días de montaje en la Refinería Repsol completa el izado del catalizador de 30 metros de altura y 450 toneladas de peso
27 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?asta ahora, sólo se le había visto -imposible no hacerlo- en horizontal. Un camión de 216 ruedas y 18 ejes lo paseó, con notable concurrencia de público, dos noches y una mañana por las calles de la ciudad. El objetivo era llevarlo desde el Puerto hasta la Refinería. Aquel transporte especial terminó el pasado día 10. Desde entonces, Repsol ha realizado mil y una operaciones para conseguir levantar el coloso de 30 metros de altura, 5 de diámetro y 450 toneladas de peso. Los 17 días de montaje comenzaron con una sencilla maniobra en el mismo momento de su llegada: para entrar el reactor en la que es ya su casa, hubo que desmontar la puerta. Una vez dentro, se emplearon otras dos jornadas para que el coloso llegase a su emplazamiento. Fue necesario preparar los pasos de calle, reforzar y ensanchar vías para facilitar el lento viaje de un convoy que, dadas sus dimensiones, hace complicado ajustar los radios de giro. Antes de la maniobra de izado, Repsol tuvo que realizar un estudio geotécnico del terreno que ahora lo soporta. Después, estudiar detalladamente la maniobra para levantarlo. Para posicionar de modo estable la grúa principal, en cuyo montaje y preparación se emplearon seis días, se construyó una losa de hormigón de 14 por 16 metros y 0,5 metros de calado. Con una pluma de 54 metros, junto a la grúa principal de 600 toneladas se colocó otra de retenida, de la mitad de tonelaje. Dos grúas más pequeñas, de 50 y 35 toneladas, se emplearon para la cesta de personal y las operaciones de retirada. Con todo listo, 540 toneladas sirvieron de contrapeso para poner en pie el reactor. Lograr que apunte al cielo costó ocho intensas horas. Ahora, sólo falta completar obras y conexiones para que, con el nuevo año, comience a funcionar.