Los otros retos pendientes

Juan Gómez-Aller A CORUÑA

A CORUÑA

Análisis El lecho negro de la ría de O Burgo no es el único lastre natural del área. Le siguen la polución ambie0ntal, la basura y los excrementos de gaviota, entre otros muchos

19 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Los fondos llenos de aceite oscuro y electrodomésticos de la ría de O Burgo no son la única asignatura pendiente del medio ambiente coruñés: la lista se completa con otros siete pecados verdes que la ciudad comete a diario, y que las tres administraciones -local, autonómica, nacional- ya han abordado en parte. 1. Nostián La central de reciclaje de Nostián fue el símbolo de una época. Tras el desplome del vertedero de Bens, el Ayuntamiento construyó sobre la zona un parque y cerca de allí una planta de tratamiento de residuos capaz de transformar los productos orgánicos en compost. El complejo, que sufrió la rotura de uno de sus biodigestores poco después de empezar a funcionar, ha aprobado con nota su misión, pero tiene un talón de Aquiles. Hay una gran cantidad de basura que no puede reciclar y que acumula en nuevos vertederos que ya se han tenido que ampliar varias veces. Los expertos apuntan como solución al problema, que ya ha motivado varios expedientes sancionadores de la Xunta, un pacto entre Nostián y la incineradora de Sogama (situada en Cerceda): la planta coruñesa reciclaría los productos orgánicos que llegan a Cerceda y Sogama quemaría la basura que no puede reciclar Nostián. 2. Gaviotas Aunque los programas municipales de control de gaviotas han conseguido reducir su número a la mitad en el último lustro, el problema sigue a la cabeza de las reclamaciones medioambientales de los coruñeses. El 15% de las peticiones que recibe el servicio de información municipal tratan sobre la retirada de nidos de los edificios. Las aves chillan y defecan sobre toda la urbe, ensuciando aceras, edificios y peatones, y sus excrementos corroen hasta los materiales de los edificios. La principal de las medidas empleadas para frenar su crecimiento es la inutilización de sus huevos, pero un sector de la ciudadanía ha pedido medidas más duras para acabar con lo que muchos vecinos han calificado como una «plaga». 3. Olores Otra de las constantes quejas de los coruñeses son los malos olores que, con frecuencia, invaden todo el término municipal. El debate está en saber con certeza de dónde proceden esos hedores: los gestores de la refinería niegan que la planta petroquímica sea la responsable; el Ayuntamiento, por otra parte, recuerda que los gases que salen del vertedero enterrado en el parque de Nostián se canalizan por tuberías a una central de cogeneración eléctrica y que, por lo tanto, no son los que producen ese olor. Para terminar con la polémica, el Ayuntamiento acaba de sacar a concurso un proyecto de investigación en el que invertirá 90.000 euros, y que dentro de un año revelará el verdadero origen de esos malos olores. 4. Ruidos y luz El cuarto caballo de batalla es la contaminación acústica y lumínica. La solución del primer problema -muy acusado en el Orzán- pasa por la elaboración de un mapa de ruidos, que el Ayuntamiento adjudicó en febrero. El proyecto, en el que se han invertido 100.000 euros, estará listo a finales de año y adaptará la ciudad a la normativa europea, que obliga a las ciudades de más de 250.000 habitantes a contar con un mapa de este tipo antes del 2005. El documento servirá de base para elaborar la nueva ordenanza de ruidos. En cuanto a la luz, la sensibilidad de las administraciones está cambiando en los últimos años. El ejemplo más vistoso es la imagen del nuevo tramo paseo marítimo -que cuenta con farolas de baja contaminación lumínica- desde la zona de la Casa de los Peces. El nuevo tramo, desde la distancia, aparece mucho más oscuro que el del Millennium. 5. Polución A pesar de que los índices de contaminación atmosférica no superaron los límites establecidos por la ley desde que se mide periódicamente, y que la fuerte brisa que sopla en la ciudad ayuda, la polución tiene consecuencias directas sobre la ciudad. Los edificios, por ejemplo, se ven afectados por las pequeñas cantidades de ácido que carga el humo de la refinería en cada gota de agua. El tráfico y la industria son los principales contaminadores, aunque los expertos son optimistas: la Xunta y el Ayuntamiento disponen de medidores en las calles que indican que la calidad del aire es buena. 6. Red de aliviaderos Un informe reciente de la Cámara de Comercio alertaba de la presencia de 23 tuberías de aguas fecales vertiendo sin parar a la ría de O Burgo. Las que no lo hacen, bombean el líquido hasta la estación de pretratamiento de Bens, desde donde se expulsa luego al mar. Ese es el destino que corren, por ejemplo, los lixiviados que llegan del vertedero enterrado en Bens. El problema se solucionará cuando los aliviaderos se conecten a la red principal y se construyan tanto la nueva depuradora de Bens como su emisario submarino. El primero de esos proyectos, que supondrá una inversión de 70,3 millones, ya ha sido adjudicado y los trabajos comenzarán en octubre, mientras que de la segunda obra se está redactando el anteproyecto. 7. Botellón En este fenómeno se mezcla el medio ambiente -la limpieza de las calles y los parques- con la salud pública. Cada fin de semana, los jardines de Méndez Núñez amanecen llenos de botellas, vomitonas... La situación no mejora en Os Castros, donde las zonas de juego infantil se llenan de cristales rotos. Los servicios de limpieza no dan abasto y los cristales del fin de semana pasado, por ejemplo, fueron retirados ayer mismo. Para prevenir el vandalismo asociado al botellón, el Ayuntamiento vigila con cámaras las plazas del Humor y de María Pita desde hace varias semanas.