Los «toallas»

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

05 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL DICCIONARIO las define como «pieza de felpa, algodón u otros materiales, por lo general rectangular, para secarse el cuerpo». Hace unos años había viajes organizados para comprarlas en el norte de Portugal. Estos días las playas son un magnífico campo sociológico para dibujar personalidades en función de la toalla que lleva cada quien, o quizá el análisis ya esté hecho por algún avispado psicólogo. Pasear por Riazor, Bastiagueiro o Barrañán viendo toallas y bañistas puede ser un divertimento más de este mes hecho para pasmar, para encontrar gente, para conversar, para mirarle la cara a la vida y hacer planes con ella. Durante ese tiempo de pasmar, de otear gentes, es posible atisbar a las que podrían llamarse personas-toalla; no, no son aquéllas de las que, sin mucho aprecio, se decía: «Ése es un toalla», le falta espabilina; no, las personas-toalla son ante todo escuchadores, capaces de intercambiar risas, de compartir caminos, de aupar ánimos bajos, de secar lágrimas y sudores; están en cualquier lugar, pasan casi desapercibidas, pero todos acabamos recurriendo a ellas. A esas personas, como a las toallas, las empapan, las manchan y las tiran en un rincón. A pesar de todo, siguen ahí; por cierto, a ver si veo a... para contarle... manuel.rodriguez@lavoz.es