El Puerto endurece los controles de acceso a los muelles

Ramón Castro A CORUÑA

A CORUÑA

El cierre de las instalaciones se irá aplicando de forma gradual en las próximas semanas La grúa se llevará los coches que estén aparcados en el interior sin causa acreditada

01 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El blindaje del puerto está en marcha. Ayer, 1 de julio, entró en vigor en todo el mundo el Plan de Protección de Buques e Instalaciones Portuarias (PBIP), y los responsables del recinto coruñés han iniciado el cumplimiento de las nuevas normas. Dado que exigirán un importante cambio de hábitos, tanto a los miembros de la comunidad portuaria como a las personas que acostumbraban a pasear por los muelles, las medidas se irán aplicando de forma gradual, al objeto de causar las menos molestias posibles a los ciudadanos. Sin embargo, el endurecimiento de los controles acabará siendo tajante. Habrá (ya hay de alguna manera) dos niveles de restricción en el acceso. El primero, en la entrada al puerto, que se limitará a las personas que allí trabajen, y el segundo dentro del propio recinto, ya que cada profesional sólo podrá moverse por las zonas que tenga autorizadas. A partir de ahora, los pasos peatonales y la puerta de entrada de vehículos, en San Diego, estarán cerrados de forma casi permanente. Para franquearlos, será necesario justificar el motivo ante el celador correspondiente o disponer de la tarjeta que emite la Autoridad Portuaria. Ayer, las solicitudes del carné se dispararon en las oficinas de la institución. Industria El programa diseñado por la entidad incluye también una mayor presencia de la Guardia Civil y la policía nacional, y la posibilidad de que la grúa municipal acuda a retirar los vehículos ajenos a las actividades portuarias que estén aparcados en su interior. De lo que se trata, en definitiva, es de que los coruñeses perciban al puerto como una zona industrial, cuya seguridad exige restringir la circulación de vehículos y personas a quienes acrediten que su presencia es necesaria por motivos laborales. Igual que sucede en las zonas técnicas de los aeropuertos. Ayer, el vallado de los muelles comerciales comenzó en las zonas de Calvo Sotelo y Batería, frente a la plaza de Orense, mientras en el acceso de San Diego los celadores extremaban los controles. Por la mañana, a primera hora, se llegaron a formar colas de camiones, ya que muchos conductores aún carecen de la tarjeta. También en el área pesquera hubo ciertos trastornos, porque algunos colectivos no están informados del cierre de los portalones. En Trasatlánticos no se notó, porque no había crucero. Por la tarde, el director de la Autoridad Portuaria, José Ignacio Villar, reunió a los principales operadores para recabar sus sugerencias y buscar fórmulas que permitan compatibilizar el PBIP con el día a día del trabajo en el recinto. Una de las opciones que intentará introducir el Puerto es un lector óptico de las matrículas de los vehículos, al objeto de que no tengan que detenerse en el control.