«Quiero darle besos a los delfines»

La Voz

A CORUÑA

30 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?omo las circunstancias, que tan bien racionaliza Violeta, las casualidades tampoco se eligen. La familia se tropezó con una pareja coruñesa que había conocido -otra coincidencia- en Viena 14 años atrás. La niña quería exponer, hablaron con el Casino y encontraron la respuesta que se repite en cada rincón al que por azar llega la gran historia de la pequeña. «Esto no tiene nada que ver con Viena, allí son muy fríos: aquí todo el mundo se vuelca», dice la madre. Si en el hospital «el trato fue más que especial», lo mismo en el Hogar de Santa Margarita o la biblioteca de Durán Loriga. «Con una niña en la UCI, algo hay que hacer, se agotan todos los vídeos y cuentos», se explica Violeta. Cree que su hija, la niña que formó corros en el Museo Bellvedere copiando a Klimt, tiene una capacidad. O un don. «Sólo hay que motivarla, como a todo el mundo», opina la madre. «Somos cuerpo, y bueno y fantástico es curarlo, pero también somos alma», reflexiona. Con estos mimbres y un tesón alérgico al desaliento, estudia, habla tres idiomas -«me falta el chino y francés», apunta- y pinta animales porque «las flores no me gustan». Alicia no se conforma. Ni se resigna. Y sueña. «Quiero darle besos a los delfines», pide. Ésos que ella tan bien pinta. Su padre le ha contado que en Florida hay un lugar donde es posible, aunque para ello «tienen que pasarlos a una piscina de agua limpia», explica. Para el díptico de la muestra, un homenaje que merecería aunque no supiese ni coger la paleta, ella misma ha elegido la frase de presentación: «Vive cada día como si fuese el último».