?andra fue el pasado día 16 a matricular a su hijo en un colegio concertado del municipio. Ya había pagado el importe de la preinscripción, pero se encontró con una rotunda negativa en el momento de formalizar la solicitud. En aquel momento reclamó explicando que no había recibido ninguna notificación al respecto y la directora del centro le respondió que ellos no eran los que debían avisarla, sino la Administración. «Fui a ver a la delegada de Educación. Reconoció que la duplicidad en las preinscripciones era práctica habitual, así como otras irregularidades, pero que tenían que actuar cuando había una denuncia de por medio». Padrón Sandra, que eligió este nombre ficticio para aparecer en el periódico, propuso varias soluciones: «Hay que cambiar el sistema de selección de alumnos. Se puede pedir un recibo de la luz, por ejemplo, para justificar el padrón, o instalar una base de datos en los centros para controlar que no haya duplicidad en las preinscripciones». Sobre las repercusiones de la sanción explica: «Nos ha trastocado mucho. La próxima semana nos vamos de vacaciones, que ya las teníamos programadas con antelación, y tendré que estar pendiente de si me aceptan el recurso o no». Cree que el problema seguirá creciendo y que, si se tira del hilo, se destaparán más cosas: «La mitad de los niños escolarizados no tendrían que estar en los centros donde se matriculan», dice. Pero lo peor es que tendrá que esperar a septiembre para que escolaricen al niño: «Lo único que sabemos es que irá a un colegio del municipio». Otra consecuencia de la sanción llegará dentro de un año: «Los niños que entran con 3 años en el colegio aseguran su plaza para el siguiente curso. ¿Qué facilidades tendré para que mi hijo entre en el centro que yo quiero el próximo año?» La única esperanza será que alguno se dé de baja.