Reportaje | Astado en busca y captura Y su San Martiño. El toro que desde el pasado viernes recorrió los municipios sadense y bergondés fue ayer atrapado y sacrificado cerca del campo de fútbol de As Brañas
22 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?asta estos días, lo más cerca que habían visto un toro los habitantes de Sada era en los paquetes de pipas Facundo. Sin embargo, el municipio vivió ayer su particular San Fermín, al descubrirse un astado en las inmediaciones del campo de fútbol de As Brañas. Fueron los padres de los niños que entrenan en este estadio los que se encargaron de dar la voz de alarma y, rápidamente se puso en marcha un dispositivo de emergencia, integrado por varios agentes de la Policía Local de Sada. El animal se había escapado el viernes de un camión que lo llevaba al matadero. Durante todo ese día se le pudo ver en varios lugares del municipio sadense, pero ya por la noche, el astado prefirió desplazarse a Bergondo, donde ya estaban alertados los miembros de la Guardia Civil. Hasta ayer, el becerro no había vuelto a dar señales de vida, cuando apareció a repentinamente en medio de unos matorrales en As Brañas. Sorpresa Al principio, muchos de los presentes no daban crédito a lo que estaban viendo, puesto que el animal -de más de trescientos kilos de peso y con unos enormes pitones- campaba a sus anchas por el prado sin que nadie se atreviese a capturarlo. «Los niños están jugando ahí al lado y, en una de éstas, puede ir contra ellos», protestaba uno de los padres, que criticaba que todavía no lo hubiesen cogido, «cuando todo el mundo sabe desde el viernes que anda suelto». Como los agentes de la Policía Local no están acostumbrados a este tipo de sucesos, se pusieron en contacto con el Centro de Información Agrogalego de la Consellería de Medio Ambiente, donde les explicaron que en estas situaciones, lo normal es sacrificar al animal. Así que, armados con sus pistolas, los policías sadenses dispararon varias veces hasta abatir al astado, que quedó tendido sobre el prado. Estaba previsto que, hoy por la mañana, fuese recogido y trasladado a una incineradora. Al final, el toro pudo disfrutar de cuatro días más de vida e, incluso, conocer nuevos parajes, aunque esto no le sirvió para librarse de su triste destino.