Un coruñés en el sillón de Azaña

Juan Gómez-Aller A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOGRAFÍAS: BENITO ORDÓÑEZ

Reportaje | De la calle Parque al paseo de la Castellana El ex concejal de Urbanismo y nuevo secretario de Estado de Cooperación Territorial, José Luis Méndez Romeu, ocupa el mismo despacho que el presidente republicano

21 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

En sus diarios, Manuel Azaña tuvo algún párrafo para el despacho que ocupaba, como presidente del Gobierno, en el número 3 del paseo de la Castellana: «La Presidencia, terminadas ya las obras de restauración y decorado que he dirigido personalmente, ha quedado muy elegante y bien puesta. He traído tapices del Pardo, muebles y arañas de La Granja y Riofrío y algunos cuadros. Además, he hecho construir otros y fabricar alfombras copiadas de las antiguas. Ahora ya se puede recibir allí sin sonrojarse», reflexionaba el 14 de abril de 1932. Ese fue precisamente el cuadro que se encontró hace dos meses José Luis Méndez Romeu cuando entró en la que iba a ser su nueva oficina. Méndez Romeu dejó su mesa en un gris edificio de dos plantas, la concejalía de Urbanismo de Orillamar, para entrar por la puerta grande del Palacio del Marqués de Villamejor. «La decoración del despacho es la misma que eligió Azaña, desde la alfombra hasta las lámparas», resalta el nuevo secretario de Estado de Cooperación Territorial, que ocupa la mesa en la que, hace 72 años, se sentaba el presidente republicano. Méndez es el tercer coruñés en trabajar en ese legendario despacho. Antes que Azaña pasaron por allí otros dos presidentes nacidos en la ciudad: Eduardo Dato y Santiago Casares Quiroga, aunque ninguno de los dos disfrutó de las comodidades de la decoración actual. De Maura a Suárez El edificio fue comprado en 1914 al infante Don Carlos por menos de dos millones de pesetas para albergar la presidencia y las reuniones del Consejo de Ministros, y precisamente la primera reunión se hizo bajo el mandato del coruñés Dato. Por el mismo despacho pasaron el conde de Romanones, Antonio Maura y hasta el directorio militar de Primo de Rivera. La sala, que es respetada con veneración por otros republicanos coruñeses como el alcalde Francisco Vázquez, forma parte ahora del Ministerio de Administraciones Públicas, aunque hasta hace un cuarto de siglo seguía estando en la pomada presidencial: desde allí gestionó buena parte de la Transición el presidente Adolfo Suárez.