En directo | Visita escolar a las instalaciones de Repsol Cientos de niños conocen en este curso la planta industrial mediante un programa municipal de medio ambiente
21 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«¿Cuánto miden las chimeneas? ¿El petróleo puede explotar? ¿Las refinerías tienen que estar cerca de la costa?». A éstas y a muchas otras preguntas tienen que enfrentarse durante este curso escolar los técnicos de Repsol, que se ha integrado en un programa municipal de medio ambiente dirigido a alumnos de enseñanza primaria. Cientos de niños tienen así la oportunidad de recorrer la refinería, a bordo de un autobús, y de conocer los entresijos de su funcionamiento. Esta semana acudió un grupo de escolares del colegio Santa María del Mar. Como no podía ser de otra forma, los niños, de diez años, sorprenden con sus preguntas y comentarios, y escuchan con gran interés las explicaciones entorno a la actividad de la planta industrial. El paseo en el autocar dura media hora. Un experto de la propia fábrica comenta sobre el terreno para qué sirve la refinería: básicamente, para convertir el crudo en productos útiles para la población, como gasolina, gasóleo, queroseno, plástico. Llama la atención la enorme superficie que ocupa la fábrica, y la magnitud de algunos tanques. La estrella es el identificado con el número 806, que tiene un diámetro superior a cien metros, similar a la plaza de toros de Las Ventas. Tras el recorrido práctico, llega la clase teórica. Una especialista en medio ambiente detalla las líneas de trabajo que sigue Repsol para cuidar el entorno y reducir en lo posible los efectos contaminantes. La explicación es amplia y pone de manifiesto el esfuerzo de la empresa para minimizar las molestias. Medidores de ruido; separación de residuos urbanos e industriales; investigación para producir combustibles ecológicos; control continuo de la calidad del aire, con estaciones en Arteixo y Pastoriza; planta para el tratamiento de agua; sistemas de seguridad y, quizá lo más importante, seguimiento diario de los gases que se emiten por las chimeneas. La técnico subrayó que, tanto en éste como en otros parámetros, la refinería se mueve en unos índices muy inferiores a los que permitiría la legislación. La charla da paso al turno de preguntas. Al principio nadie habla, pero en poco tiempo empiezan a levantarse las manos. «Los niños se sueltan más que los mayores», apunta uno de los responsables de la visita.