Entrevista | Pastora Vega Delgado
08 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?on el corazón todavía encogido por la reciente muerte de una compañera del colegio, la directora de la Grande Obra de Atocha, Pastora Vega, asegura que no ha perdido la ilusión por la docencia. Lleva 25 años al frente de la institución y, aunque lo lleva bastante bien, reconoce que a veces se siente cansada. -Veinticinco años es mucho tiempo como directora de un colegio. -Recibo muchas ayudas, por eso no me resulta duro, aunque esta profesión quema bastante, y más ahora que han cambiado tanto los alumnos. No se parecen en nada a los de antes. -¿En qué han cambiado? -Hay más falta de respeto, no tienen tanto interés por los estudios y muchos proceden de familias desestructuradas. No tienen en cuenta a sus padres y eso se nota dentro del colegio. -¿Cómo era la enseñanza hace 25 años en Betanzos? -Cuando yo llegué el colegio era sólo para niñas y a principios de la década de los 80 empezó a ser mixto. Los muchachos, cuando se incorporaron, eran más respetuosos que las alumnas, quizás porque eran menos. Pero yo creo que el problema de esta situación está en el propio sistema educativo, que obliga a estudiar hasta los 16 años a jóvenes que no quieren hacerlo. Vienen a la fuerza a los centros de enseñanza y eso deshace la convivencia en las aulas. Incluso, hay más vandalismo y ya no cuidan ni siquiera el material. -Pero no habrá ido todo a peor. ¿O es que ha perdido la ilusión por la enseñanza? -La enseñanza es una profesión poco agradecida, pero si se tiene vocación nunca se pierde la ilusión. Hay momentos muy difíciles. Aquí, por ejemplo, luchamos mucho para que no se introdujera droga en el colegio cuando la ofrecían a las puertas del centro. Esa tensión te hace pasar malos ratos, pero yo siempre intento quedarme con lo positivo. -La APA actual también cumple su 25 aniversario. -Siempre hemos tenido su apoyo y colaboración, en una experiencia muy enriquecedora. Es increíble ver a la gente cómo se vuelca en trabajar de forma desinteresada. Además, es todo gente joven, con ideas e ilusión y eso acaba contagiándose. Me renuevan. -¿Puede con tantos alumnos, 400? -Yo pertenezco a una institución secular, con los mismos votos y los mismos compromisos. Creo que mis superiores confían en mi. Con tantos años en la dirección ganas experiencia, aunque las fuerzas se van agotando.