El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
HERCULÍNEAS | O |
05 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ME HE levantando con mal pie. Mi ánimo no es el mejor desde anoche y la primavera se ha convertido en mi peor enemigo. Recuerdo aquellos inviernos normales, antes de que la contaminación y el protocolo de Kioto, la nube tóxica o la gota fría entraran en nuestras vidas. Entonces llovía cuando tenía que llover y el tiempo se podía predecir con los refranes que mis abuelas utilizaban para simplificar en filosóficas sentencias las cuestiones más impredecibles. Estos días me ronda mucho por la cabeza uno de los axiomas favoritos de la abuela Consuelo. Ella miraba al cielo encapotado y en mitad de la primavera era capaz de predecir qué clase de tiempo iba a hacer en mayo. Yo no entendía que mi silenciosa abuela tuviera esas dotes de vidente. «Cuando marzo mayea, mayo marcea», explicaba a modo de trabalenguas mientras yo era incapaz de comprender tamaña sentencia. Ahora recuerdo esas tardes casi veraniegas de marzo y abril. Sol y gente bañándose en la playa. Ayer, casi tengo que salir de nuevo en canoa de mi casa por los riachuelos de agua que, esta vez sí, vaticinó el hombre del tiempo con acierto. Mi abuela lo sabía ya desde marzo. Y no le pagaban ni un duro. francisco.espineira@lavoz.es