La Atlántida coruñesa

Elena Silveira
E. Silveira A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | La urbe desaparecida

03 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?l derribo del asilo de la calle Adelaida Muro es un caso paradigmático de lo que ha ocurrido desde siempre con el patrimonio arquitectónico de A Coruña. También el antiguo edificio de Fenosa de la calle Fernando Macías, la estación de servicio de Cuatro Caminos, la Casa dos Tobías de Puerta Real o la Casa Gótica (S. XV) del Parrote, derribada en 1936. Son sólo algunos ejemplos de lo que ha perdido la ciudad para dar paso a la edificación de nuevas viviendas. En el libro A Coruña: arquitectura desaparecida, que acaba de publicar el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia, se recogen 150 casos más. Su autor, Fernando Agrasar, explica que los años 60 y 70 fueron «los de mayor destrucción de la ciudad», aunque se compensó con otras edificaciones valiosas. En esa época se levantó el edificio de Fenosa de la calle Fernando Macías, un inmueble «excelente» que, según Agrasar, fue derribado para construir encima «algo sin ningún valor arquitectónico. Fue una pena porque ahora tendríamos una muestra de la arquitectura de los años 60». En la publicación también aparecen datos y fotografías sorprendentes, como las que descubren que el Orzán fue la fachada industrial de la ciudad o que la calle Juan Flórez estaba plagada de escuelas y de pequeños talleres. Los mayores todavía podrán recordar algunos exponentes del patrimonio de la arquitectura industrial desaparecida, como las instalaciones de la antigua fábrica de gas, del matadero o de la imprenta Roel. Aquellos edificios, según Agrasar, «podrían acoger ahora servicios oficiales si no hubieran sido derribados para levantar viviendas». Los arquitectos, ingenieros e historiadores que colaboraron en la publicación del libro también recogen los casos de construcciones que no han desaparecido, pero sí han cambiado su fisionomía. Como ejemplo, Agrasar citó la casilla-biblioteca de Méndez Núñez, ahora utilizada como cafetería. Pero la transformación más impactante, según el arquitecto, ha sido la de los espacios naturales, especialmente la costa y sus playas.