Los sindicatos celebran «el fin del Gobierno de derechas»

Bea Abelairas
Bea Abelairas A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: KOPA

Los manifestantes corearon consignas contra la guerra y a favor del regreso de las tropas La CIG se desmarcó del acto conjunto de UGT y CC. OO. y convocó una marcha aparte

01 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?¡Qué felicidad, estar sin Aznar!», corearon ayer los participantes en la manifestación de UGT y CC. OO. La marcha se desplazó desde A Palloza hasta la plaza de Orense y logró reunir a 2.000 personas, pero en ningún momento consiguió exaltarlas. Aunque no faltaron gritos contra la guerra y a favor de la liberación de Irak, fue una de las concentraciones más silenciosas y discretas de los últimos años, según los propios organizadores. «Non se oe nada», clamaba por una megafonía estridente el encargado de animar el evento, pero nadie reaccionaba, tal vez por la esperanza en el resultado de las últimas elecciones. Así, el secretario comarcal de UGT, José Carrillo, confesó orgulloso que los comicios deben ser un motivo de alegría, ya que «logramos vencer á dereita despois de loitar en moitos frentes». Además, expresó su deseo de que este cambio se produzca en el 2005 en Galicia, «onde hai persoas que terían que ter desaparecido hai moitos anos», según denunció. Pocos puños en alto El secretario de CC.?OO, Manuel Villares, calificó de «lacra social» la tasa de eventualidad y recordó que en Galicia está 25 puntos por encima de la media europea. En su intervención al término de la marcha reclamó la inclusión de los derechos sociales en la nueva Constitución europea. Poco después, anunció el punto y final a los actos: la internacional y el himno gallego. El primero logró levantar los puños de pocos asistentes y arrancó muchas menos interpretaciones. «Nadie se sabe la letra, sólo los que pasamos de los cincuenta», confesaba una mujer a otra. «Mira, los de las juventudes socialistas sí», replicaba su acompañante. La central nacionalista se reunió media hora antes en la plaza de Vigo. El secretario comarcal de la CIG, Paulo Carril, aludió a la «destrución acelerada do emprego» en la comarca y la crisis en sectores como la pesca. Esta marcha reunió a unas 500 personas, entre ellas algunos republicanos, independentistas y muchos jóvenes.