HERCULÍNEAS | O |
20 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EN MADRID es un lugar de peregrinación, aunque sólo sea para ver y pasear entre las estanterías. Su reciente apertura en Sevilla colapsó la ciudad. Todo apunta a que A Coruña también tendrá su tienda Ikea, ese comercio en el que los clientes acaban siendo medio empleados, empujados a mostrar su maña en el ensamblaje de módulos y más módulos. La actividad de los manitas va mas allá de la materialidad de las cosas y el filósofo José Antonio Marina hablaba hace unos días del bricolaje sentimental, esa difícil labor de componer el puzle de la vida con piezas-personas. El asunto no pasa por pasear por la Barrera tomándose unos vinos, o por la calle Barcelona viendo tiendas, y cavilar: «Esa chica/o encajaría bien en mi vida; me lo envía a casa o me lo llevo». El rompecabezas de la vida, esa que según Serrat de vez en cuando toma café «y está tan bonita», se compone de forma más sutil, aunque en el fondo esté ese bricolaje sentimental que lleva a exigir que el descendiente tiene que ser niño, pelirrojo y astronauta. Lo duro es cuando esa pieza-persona que había entusiasmado, que encajaba a la perfección, es rechazada, relegada, olvidada... y el puzle de la vida se derrumba.