HERCULÍNEAS | O |
23 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.FALTAN CASI ocho meses para que vuelvan los Reyes Magos, Papá Noel y toda la parafernalia que envuelve el mundo de los deseos. Para los que, por desgracia, hace tiempo que dejamos de tener fe en los camellos cargados de regalos y a los que el frío nos da un repelús que recorre todo el cuerpo a modo de calambre, la primavera ofrece el perfecto contrapunto. El verde esplendoroso de la hierba y los árboles recién florecidos relevan al blanco y el azul del cielo tiñe de alegría el gris plomizo y llorón que nos castiga a los coruñeses durante buena parte del año. Esta primavera, además, trae un anticipo de grandes cambios. El recién finalizado período electoral nos ha dejado como recuerdo, al margen de los inevitables carteles con las fotos de unos candidatos que siempre se ríen, una retahíla de promesas que, de hacerse realidad, nos harían titulares de importantes cambios. No se trata de enumerar cada una de las propuestas. Como votante de a pie, sólo pido que unos y otros, gobernantes y oposición, no se olviden de trasladar a papeles y documentos oficiales esas alternativas que durante mucho tiempo nos han parecido únicamente grandes sueños. francisco.espineira@lavoz.es