Historias de A Coruña | Trágicos inicidentes viarios La N-VI, a su paso por el núcleo de Iñás, ha sido testigo de numerosos accidentes de tráfico. En 1956 dos personas fallecían en el mismo punto en menos de un mes
13 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Raros son los accesos a las ciudades y pueblos que no tengan curvas etiquetadas como «de la muerte» por el elevado número de accidentes que en ellas se producen. A Coruña no podía de ser menos, y revisando las hemerotecas no cabe duda que una de las más famosas del siglo pasado fue la de Iñás, antes de llegar, viniendo de Betanzos, a la doble desviación para Oleiros (a la derecha) y a Cambre (para la izquierda). Por ejemplo, en el verano de 1956 y en el corto intervalo de un mes se produjeron dos accidentes con resultado de muerte. El primero ocurrió el 25 de agosto, al irse contra uno de los árboles que la circundaban un autobús con excursionistas del Centro Gallego de Madrid. Resultó muerta una mujer, heridos graves varios viajeros y con lesiones menores el resto de los excursionistas. Justo un mes después, el 25 de septiembre, hubo otro suceso al colisionar un coche que se dirigía de Bergondo a A Coruña contra un camión, cargado de abono mineral, que marchaba en dirección contraria. El turismo se empotró violentamente contra un árbol, resultando una persona muerta (Francisco Medín Crespo) y heridas otras cinco, pertenecientes a la familia Vidal, oriunda de Tortosa, que habían terminado su veraneo e iban a despedirse de unos parientes en la capital coruñesa. Andén El director de La Voz, Pedro de Llano, en su cotidiana sección De Sol a Sol , clamó de nuevo por la supresión de la fatídica curva, o al menos por atenuarla con ampliación del andén, incluyendo la supresión de los árboles que la circundaban y en los que siempre se incrustaban los vehículos accidentados. Curvas no menos famosas en aquella época próximas a A Coruña eran las de la bajada a Alvedro, en la carretera de Santiago; las de la bajada a Betanzos (conocida como la de las Angustias ), en la Nacional VI y las de Campolongo (llamada también de las Carmelitas ), en el descenso a Pontedeume, de la carretera a de A Coruña a Ferrol. Inaugurada en 1957 la avenida de Lavedra (luego llamada de Alfonso Molina), también se hizo famosa la de Ponte da Pedra, aunque ésta era peligrosa sobre todo por la velocidad a la que bajaban los vehículos por Lavedra. Al igual que la existente a la entrada en el puente de O Pedrido viniendo de A Coruña, que además en invierno está en perpetua sombra y es propicia a que el agua se hiele con temperaturas bajas. Peor era la de la vuelta del Conejo , en la antigua carretera de A Coruña a Carballo, donde los conductores de algunos coches que llevaban a los paisanos a ferias, como los de Arturo Míguez, tenían que rogar a los viajeros que se bajasen, porque el piso del arcén, sobre todo en invierno, estaba muy inestable, según recuerda el veterano periodista Vituco Leirachá.